Según David Morrow, tradicionalmente la iglesia ha fomentado un ambiente femenino, y por ende es poco atractivo para los hombres. Él es el autor del libro titulado “Por qué los hombres odian ir a la iglesia” (Why Men Hate Going to Church) en el cual señala la gran brecha que existe entre los diferentes géneros dentro de nuestras iglesias.
Algunos datos:
La composición de la congregación adulta promedio en los Estados Unidos es de 61% mujeres y 39% hombres.
En cualquier domingo se congregan 13 millones más de mujeres que de hombres
El 25% de las mujeres casadas que asisten a la iglesia lo hacen sin sus maridos.
El 70% al 80% de los que asisten a las reuniones entre semana son mujeres.
El 90% de los varones criados en las iglesias la abandonan antes de llegar a los 20 años.
La mayoría (90%) de los hombres americanos creen en Dios, pero sólo 2 de cada 6 asisten a la iglesia.
Fuente: http://churchformen.com/allmen.php
La premisa del libro establece, que la iglesia actual está diseñada principalmente para que las mujeres tengan éxito y se sientan bien, lo cual tiene un efecto negativo en el sexo opuesto; inclusive, la forma en que la iglesia funciona y maneja sus conflictos, dice el autor “favorece a las mujeres”, y en algunos estudios, cita el libro, aquellos hombres que les gusta el arte y la religión tienen una visión mas femenina acerca de la vida en general.
En el caso de los conflictos, agrega el Sr. Morrow. “Los hombres tradicionalmente los arreglan diciendo “vámonos a fuera; después se dan la mano y olvidan el asunto”. Obviamente, no puedo imaginar a dos diáconos saliendo del templo para arreglar los asuntos de esta manera. Sin embargo, las mujeres al igual que la iglesia, dice David Morrow, “arreglan sus conflictos manteniendo las cosas dentro de sí misma, y procurando evitar totalmente a la otra persona, lo cual trae amarguras”
En el sitio “La iglesia para los hombres” se sugiere que parte de este problema está en la tradición de crear ministerios para los hombres como una entidad o un grupo separado del resto de la congregación, con el propósito de crear un lugar donde los hombres puedan ser “hombres”. El problema con este modelo es que no provee una solución, sino más bien es un remiendo, pues la mayoría de los hombres vienen a la iglesia por primera vez el domingo al servicio matutino y no a la reunión del ministerio varonil. En otras palabras, estos visitantes masculinos no llegan a ver a los hombres en su “ambiente”, y las posibilidades de que no regresen son muy altas. Según ellos, la solución es crear un ambiente propicio dentro de la iglesia en general, donde tanto los hombres como las mujeres se sientan a gusto, donde puedan tener una confraternidad total, con una apertura para crecer y desarrollar sus dones.
¿Por qué es importante que los hombres asistan y participen activamente en la iglesia?
La respuesta está en un estudio que leí hace un tiempo atrás, el cual Morrow menciona también:
Si un niño llega a conocer a Jesucristo como su salvador, las posibilidades de que su familia se convierta son de un 20%. Si la madre se convierte, las posibilidades que la familia la siga aumentan a un 28% y si el padre comienza a seguir a Cristo las probabilidades llegan a un 93%.
Me parece que independientemente de su opinión sobre este libro y su autor, queda muy clara la importancia de alcanzar a los hombres para el beneficio y bendición de toda la familia.