Aunque estoy seguro que algunas de estas cosas aún se ven en algunas iglesias, en otras ya no existen. Es posible que algunos más jóvenes ni siquiera las hayan conocido; pero hay una realidad, es sólo cuestión de tiempo para que la mayoría de estas cosas se conviertan en recuerdos.
1. Las referencias o los símbolos del cristianismo en el templo
La modalidad actual es no tener representaciones visuales de la fe como: cruces, murales, iconos o cualquier otro elemento que haga sentir al visitante “incómodo”. Muchas iglesias (sobre todo la mayoría de las megaiglesias) buscan acomodar a los no creyentes en un ambiente que no les intimide, y donde se puedan sentir igual que cuando van al cine o al teatro.
2. Los himnos
Están siendo reemplazados por las alabanzas contemporáneas. Aunque debo aclarar que algunas iglesias están haciendo un intento de traerlos de vuelta mezclándolos con las alabanzas que están de moda.
3. Los himnarios.
Ya no se usan. No se cantan los himnos, y cuando se cantan se leen en la pantalla.
4. El coro tradicional
Está siendo reemplazado por los grupos de alabanza.
5. Los nombres denominacionales
Aunque por lo general las iglesias mantienen su afiliación denominacional y su teología, el nombre Bautista, Presbiteriano, Metodista, etc., está desapareciendo de los letreros externos y las hojas o los folletos impresos, para ser remplazado por Ministerio u otro nombre que no hace referencia a la denominación. Mi iglesia recientemente dejó de llamarse Primera Iglesia Bautista de Coral Park para adoptar el nombre Ministerios Coral Park.
6. La junta de negocios
Esto es equivalente a decir “ la democracia en la iglesia” Antiguamente algunas denominaciones cuyas iglesias eran idepedientes o autónomas, se gobernaban por medio de una estructura democrática donde por medio del voto la membresía tenía la última palabra. Hoy día esto está cambiando a un gobierno representativo por medio de ancianos, comité de finanzas, síndicos u otros grupos presididos por el pastor, que son los que deciden los asuntos de la iglesia. La iglesia democrática como muchos la conocíamos en estos momentos apenas existe.
7. Los sociales familiares
No sé si es porque me estoy poniendo viejo, pero no me acuerdo de la última vez que supe de una de estas actividades en nuestra iglesia. Sé que eran comunes, divertidos y una buena oportunidad para compartir con toda la familia de la iglesia. Hoy día estos eventos festivos se han convertido en celebraciones, viajes u otro tipo de actividad centrada alrededor de los diferentes ministerios o grupos de la iglesia. Los jóvenes tienen sus viajes, los adultos se van a retiros, los abuelitos a otros, y ya no hacemos nada como familia.
8. La Escuela Bíblica Dominical
Este tradicional elemento de nuestras iglesias está siendo reemplazado por otras herramientas del discipulado, y otros formatos que en muchos casos tienen un contenido bíblico limitado. Aún el nombre lo están cambiando, como es el caso de mi iglesia donde ahora se llama Grupos de Vida. Hace un tiempo atrás publique un post titulado “Cómo la escuela dominical se convirtió en un dinosaurio” donde hablé de este tema ampliamente.
9. Los sermones que sean 100% bíblicos
Entiendo la necesidad de acercarnos a la cultura local por medio de temas que sean de interés para la comunidad o las personas que no están familiarizadas con nuestra fe, pero la base de la enseñanza necesita ser radicalmente bíblica, con claras referencias a las Escrituras y las enseñanzas de Jesucristo. Cuando se habla de tener solamente pensamientos positivos y de proyectarnos en caminos de prosperidad, es presentar un evangelio diluido y por ende sin la posibilidad de cambiar vidas.
10. Los pastores que prediquen verso por verso.
Es la forma más efectiva de predicar, por la cual la iglesia se edifica e involucra en el estudio de la Palabra. Lamentablemente, este estilo de predicación se está perdiendo
Encontré este párrafo en el sitio de Evangelismo Mundial, el cual ilustra magistralmente la importancia de la predicación expositiva:
”El predicador que abandona a la Biblia abandona su autoridad. Si predica su opinión o la opinión de otros hombres es sólo un hombre hablando con otro hombre, sin embargo si el ministro predica la Palabra de Dios, entonces Dios hablará. Dios habla por medio de su Biblia. La predicación de la Biblia deja a Dios encontrarse con el hombre. Entonces la Biblia puede llevarles a la salvación y entonces a la madurez espiritual. II Timoteo 3:15-17. Algo magnífico sucede cuando Dios enfrenta al hombre por medio de la predicación.