Oyendo las noticias esta mañana me pasó por la cabeza, que los conflictos en la iglesia son muy parecidos a los terremotos:
Comienzan con un fuerte movimiento que asusta y preocupa.
Hay algunos que sienten pánico y salen corriendo.
Otros buscan refugio para protegerse de posibles derrumbes, pero se mantienen firmes.
Dependiendo de la intensidad, el daño puede ser leve o devastador.
Las réplicas perduran por un tiempo, pero eventualmente desaparecen.
Usualmente hay víctimas.
Se buscan a los sobrevivientes.
Se les atiende y se les anima.
Algunos no sobreviven.
Se entierran a los muertos.
En algunos casos se buscan a los responsables de haber levantado una estructura tan débil.
Los que quedan se unen.
La calma regresa.
Se elimina lo que quedó debilitado y se recogen los escombros.
Se construye sobre la roca firme con un cimiento y métodos más fuertes que los que existían anteriormente.
Comienza un ciclo de colaboración, armonía y crecimiento, que puede durar por años y por generaciones, hasta que llegue la próxima gran conmoción.
Mientras tanto, velad, orad y estad firmes…








Mie, jun 2, 2010
1ra Plana, Conflictos