Es el primer día como pastor del Rdo. Juan de Dios Lo Ayude García en la iglesia “Paz y Nuevo Descanso”. Como todo pastor nuevo su ministerio comenzó bien, pero pronto las cosas comenzaron a deteriorarse. El comité de finanzas decidió cancelar el servicio de Internet en su oficina y retirar la computadora portátil que estaba allí. El concilio de diáconos comenzó a atacar su carácter y su estilo de predicación. El coro comenzó a salir en cuanto su sermón comenzaba. Lo que debía haber sido un lugar donde las almas llegaban buscando esperanza y sosiego, se tornó en una zona de guerra donde reinaba la tensión y el estrés.
Obviamente la historia es ficticia, pero de alguna manera ilustra lo que tienen que vivir o han vivido algunos pastores. Lamentablemente, hoy día se están aplicando los estándares seculares para medir el rendimiento de la iglesia y su líder, contribuyendo en gran medida a lo que en inglés se conoce como “burnout” pastoral. El término, más que quemado o quemarse, significa “consumirse” como consecuencia de un desgaste total, tanto físico y como emocional.
Hoy día las presiones para “producir resultados” son equivalentes a las que se les aplica a los ejecutivos de las empresas, los cuales siempre están bajo el peligro de perder su trabajo o posición si las metas no se alcanzan durante un período fiscal. Cosas como la asistencia, las contribuciones y los ministerios son evaluados periódicamente por el liderazgo de la iglesia y por la congregación. Si todo marcha bien, la iglesia da gracias y gloria a Dios. En contraste, si la asistencia va en declive, si se fueron algunos miembros y las ofrendas bajaron comparadas con el año anterior, bueno, eso es problema del pastor.
La multitud de personalidades y egos, algunos con problemas emocionales y complejos, que componen la congregación, requieren que el líder, además de todo, sea psicólogo, sea muy paciente y sabio para dar consejos que resuelvan conflictos matrimoniales, económicos y hasta de emigración.
Si a estos elementos le agregamos las presiones naturales de ser esposo y padre de familia, además de la difícil tarea de balancear el tiempo, que esto requiere, con las responsabilidades en la iglesia la tarea puede ser monumental.
Tal vez sea más fácil cruzar el Niágara en bicicleta.
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4. junio 2010 en 6:40 am
Joel, tienes mucha razon al respecto. Hay dos trabajos que me parecen pesados. Ser presidente de cualquier nacion y ser Pastor de una Congregacion. La primera es opcional y es maximo por 8 anos. La segunda es un llamado de Dios y una vez que lo eres, lo seguiras siendo.
Lo lindo, es que como dice la palabra de Dios en Zacarias 4:6 “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
Bendiciones