Desde el mes de noviembre del 2009 hasta la fecha, los medios de información no cesan de hablar del escándalo en que se ha visto involucrado el famoso golfista Tiger Woods. La prensa ha hecho la zafra con todo tipo de comentarios que, sin un ápice de misericordia, exponen a la luz pública todos los aspectos de la vida de este hombre y su familia. Obviamente es lamentable que una persona, la cual era reconocida mundialmente, respetada y admirada, se dejara arrastrar por las tentaciones al punto de destruir su carrera y su familia. Tiger Woods no es el primero ni será el último de muchos que han sido corrompidos por el dinero y el poder.
La realidad es que esta historia, ejemplo de la decadencia de los valores morales, no es monopolio de los ricos o de los famosos. Todos conocemos o hemos escuchado de vecinos, amigos y compañeros de trabajo que han pasado por experiencias similares. Nadie es inmune a la tentación y al pecado, sin embargo tal parece que muchas personas se recrean con este tipo de desgracia, sobre todo cuando les ocurre a otros que navegan en otra esfera social. El morbo por este tipo de información me desconcierta. ¿Es acaso Tiger Woods más valioso que tu vecino, cuñada o hermano? ¿Hablarías abiertamente, con lujo detalles que incluyen fotografías y video de lo que está pasando en las vidas de estas personas allegadas a ti? ¿Sería esto chisme o noticia?








5. marzo 2010 en 10:56 am
El problema es que el ser humano se hace imagenes de las personas de “imagen” y cuando estos dioses nos fallan, los tratamos como diablos.
Es parte de la sed del verdadero DIOS que tiene nuestra sociedad.
Si los noticieros no recibieran el “rating” que reciben al mostrar estas chismes/noticas esta noticias ya se hubiera acabado.
En las iglesias pasa lo mismo, resucitamos a los muertos de muchos, y los hacemos zombies para que “espanten” a los ofensores…cuando Jesús ya perdono los pecados.