El título es solamente para captar su atención, pero si usted es un líder o el pastor de la iglesia, hay algo interesante para aprender acerca de la relación entre la dedicación al trabajo y los resultados que se obtienen. Lo que estoy proponiendo en este escrito es que hay veces que se debe trabajar menos para lograr más.
Conozco personalmente a docenas de pastores con los cuales mantengo contacto frecuentemente, ya sea en eventos especiales de nuestra convención o en algunas conferencias en que coincidimos, siempre busco la oportunidad de saludar y conversar con estos líderes a quienes admiro y respeto.
Lo primero que se hace evidente en estas breves conversaciones es la tremenda carga de trabajo que la mayoría de los pastores llevan sobres sus hombros. Casi inmediatamente después del tradicional ¿cómo estás? escucho muchas de estas exclamaciones: “Es mucho” entre los programas, la cantata, un campamento, el viaje misionero, la repartición de alimentos, el adiestramiento de líderes, la nueva construcción, la ampliación del templo, el banquete de Navidad, el programa celular, las reuniones del concilio, la escuela bíblica, la música, los enfermos en el hospital, los funerales, la consejería (la lista es interminable) “no tengo tiempo para nada”. Notablemente en esta lista casi nunca escucho, la familia, mi esposa, mis hijos, pero estoy seguro que estarán por ahí incluidos en alguna parte.
Una cosa está clara, la mayoría de los pastores hacen más de lo que deben hacer.
Dejando a un lado los aspectos espirituales y el llamado al ministerio, si consideramos solamente el volumen de trabajo, el esfuerzo y la dedicación, en la mayoría de los casos, no hay ninguna diferencia entre un pastor y un gerente de empresa.
En el mundo empresarial todo se mide con referencia a la productividad o el rendimiento, pero por alguna razón muchos pastores piensan en términos de tareas y proyectos; sus agendas están repletas porque creen que mientras más cosas tengan por hacer y más ocupados se encuentren, mejor estarán realizando su trabajo. Quizás algunos sientan una presión, que imaginada o real los lleva a comportarse de esta manera; otros son motivados por el ego que les impulsa a querer hacerlo todo, lo cual yo llamo el síndrome de “yo soy el único que sabe o puede”.
Con frecuencia leo el blog de Greg Groeschel, el joven pastor de LifeChurch.TV, una de las iglesias más grande y más reconocidas de este país. Al comienzo de su ministerio el pastor Groeschel dice que se convirtió en adicto al trabajo, al punto que requirió ayuda profesional para solucionar su problema. Hoy en día su perspectiva sobre el trabajo ha cambiado radicalmente, y atribuye su éxito en gran parte a que trabaja menos. “Ya no lo hago todo, es más, trabajo menos de lo que la gente se imagina. Tengo una esposa, 6 hijos, varias docenas de trabajadores, montones de congregaciones, y mientras más crece mi familia y el ministerio, hago menos.” dice el renombrado pastor.
¿Cómo lograr esto?
Aligera la carga. Groeschel dice que él no concebía tener una iglesia sin edificio, sin coro, sin Escuela Bíblica de Vacaciones, sin Sociedad de Mujeres u Hombres, sin un gran programa de navidad, sin deportes y sin todos los programas tradicionales. “Después de un tiempo nos dimos cuenta, que estábamos tratando hacer todas aquellas cosas que supuestamente una “verdadera iglesia” debería hacer, a pesar de que muchas de estas actividades no estaban trayendo la gente a Cristo, ni ayudando a los necesitados, ni promoviendo una comunidad Cristo-céntrica.”
¿Qué hicieron?
1. Eliminaron el programa deportivo patrocinado por la iglesia. ¿Para qué atraer los jugadores cristianos de las ligas corporativas para ponerlos a jugar en una liga cristiana?
2. Eliminaron la Escuela Bíblica de Vacaciones porque el programa de los fines de semana alcanza a un número mayor de niños con menos esfuerzo y menos gastos.
3. Dejaron de hacer conciertos, pues se dieron cuenta que era sólo entretenimiento para los cristianos.
4. Dejaron de hacer docenas de otras cosas que Jesús nunca hizo, pero que casi todas las iglesias de los Estados Unidos quieren hacer.
El Rev. Groeschel aclara: “No hay nada malo en estas cosas y quizás funcionan para otras iglesias, pero ciertamente no estábamos teniendo los resultados deseados”. “En fin, decidimos enfocarnos en aquellas cosas que podíamos hacer mejor para alcanzar a las personas. Nos concentramos en crear una maravillosa experiencia para los asistentes a los servicios del fin de semana, en los Grupos Vida, las misiones, los jóvenes y los niños.”
Actitud y enfoque. El que fuera mi jefe, en una de la empresa donde trabajé por mucho tiempo, siempre me decía que trabajara como si fuera a salir de vacaciones al día siguiente. El concepto se basa en que cuando estamos en esta situación nos motivamos positivamente, no queremos dejar nada sin terminar y nos concentramos diligentemente en finalizar lo que comenzamos. De la misma manera, cuando tenemos una semana de trabajo corta, usualmente obtenemos un mayor rendimiento laboral porque:
1. Delegas algunas cosas que normalmente haces
2. Tomas algunas decisiones que normalmente demoras en hacer
3. Decides no hacer cosas que normalmente haces
4. Trabajas mucho más rápido por estar bien enfocado en la tarea
Recomendaciones:
Recuerda que no es necesariamente el que trabaja más tiempo el que logra producir más. Delega y deja que los líderes sean líderes. Si eres de los que quiere hacerlo todo, nunca lograrás tener grandes líderes, pues se irán a donde pueden serlo.
En vez de quedarte trabajando hasta tarde, decide irte todos los días a las 5 p.m. (o la hora que decidas). Mantente firme en el horario, y no dejes que nada te desvíe.
En vez de una lista de las cosas por hacer, haz una lista de lo que no debes hacer.
No hagas lo que otro puede hacer el 70%
No hagas cosas que te desgasten en gran manera (a no ser que sean absolutamente necesarias)
No hagas cosas que no hagan mella en a toda la organización