Archive for August, 2007

No todo está perdido

Saturday, August 11th, 2007

La ciudad de Miami es notoria por su tráfico y sus choferes, que al parecer se transforman en pilotos Kamikaze una vez que se encuentran detrás del volante de sus autos. Pero este cambio va aún más allá, pues muchas personas usualmente amables y consideradas, se convierten en seres agresivos, impacientes y hasta groseros por la más mínima situación. Quizás por esto me sorprendí tanto ayer en la tarde mientras conducía mi auto camino a mi casa, cuando el tráfico, el cual es muy pesado en esta vía después del trabajo, se detuvo sin aparente razón por espacio de unos 3 minutos. Por lo general esto es suficiente para desencadenar una serie de cornetazos, gritos y hasta algunos insultos que no puedo repetir aquí, pero no pude hacer otra cosa que sonreír al darme cuenta que sólo se trataba de una fila 6 ó 7 patos que, en un marcado contraste con los automóviles que transitan rápidamente por la vía, cruzaban la calle de 4 sendas con su tradicional lentitud y dificultoso andar.  Uno por uno, según los patos iban cruzando hacia el lago al otro lado de la calle, los choferes iban deteniendo sus carros, sin mostrar el más mínimo destello de impaciencia, esperando que los inoportunos transeúntes desocuparan su senda para reanudar su apresurada marcha.

Este simpático incidente me hizo reflexionar sobre el siempre sorprendente e inesperado comportamiento de los seres humanos, los cuales en un momento dado pueden dar muestras de ser ciudadanos civilizados, capaces de demostrar paciencia y compasión con unos indefensos patos que decidieron cruzar la calle a la hora menos indicada.

Cuando finalmente pude continuar mi camino comenzaba a caer la noche, y sentí en mi cara el calor de los últimos rayos solares de un espectacular atardecer en Miami, mientras que el chofer y su compañero en la senda a mi derecha sonreían también; de momento el tráfico me pareció mas liviano, los choferes más amables y pensé que aunque mi esperanza para un mejor mundo no está puesta en la humanidad, siempre es estimulante saber que aún no todo está perdido.

¿Donde están los hombres?

Thursday, August 9th, 2007

Según David Morrow, tradicionalmente la iglesia ha fomentado un ambiente femenino, y por ende es poco atractivo para los hombres.  Él es el autor del libro titulado “Por qué los hombres odian ir a la iglesia”  (Why Men Hate Going to Church) en el cual señala la gran brecha que existe entre los diferentes géneros dentro de nuestras iglesias.

Algunos datos:

La composición de la congregación adulta promedio en los Estados Unidos es de 61% mujeres y 39% hombres.

En cualquier domingo se congregan 13 millones más de mujeres que de hombres

El 25% de las mujeres casadas que asisten a la iglesia lo hacen sin sus maridos.

El 70% al 80% de los que asisten a las reuniones entre semana son mujeres.

El  90% de los varones criados en las iglesias la abandonan antes de llegar a los 20 años.

La mayoría (90%) de los hombres americanos creen en Dios, pero sólo 2 de cada 6 asisten a la iglesia.

Fuente: http://churchformen.com/allmen.php

La premisa del libro establece, que la iglesia actual está diseñada principalmente para que las mujeres tengan éxito y se sientan bien, lo cual tiene un efecto negativo en el sexo opuesto; inclusive, la forma en que la iglesia funciona y maneja sus conflictos, dice el autor “favorece a las mujeres”, y en algunos estudios, cita el libro, aquellos hombres que les gusta el arte y la religión tienen una visión mas femenina acerca de la vida en general.

En el caso de los conflictos, agrega el Sr. Morrow. “Los hombres tradicionalmente los arreglan diciendo “vámonos a fuera; después se dan la mano y olvidan el asunto”. Obviamente, no puedo imaginar a dos diáconos saliendo del templo para arreglar los asuntos de esta manera.  Sin embargo, las mujeres al igual que la iglesia, dice David Morrow, “arreglan sus conflictos manteniendo las cosas dentro de sí misma, y procurando evitar totalmente a la otra persona, lo cual trae amarguras”

En el sitio “La iglesia para los hombres” se sugiere que parte de este problema está en la tradición de crear ministerios para los hombres como una entidad o un grupo separado del resto de la congregación, con el propósito de crear un lugar donde los hombres puedan ser “hombres”. El problema con este modelo es que no provee una solución, sino más bien es un remiendo, pues la mayoría de los hombres vienen a la iglesia por primera vez el domingo al servicio matutino y no a la reunión del ministerio varonil. En otras palabras, estos visitantes masculinos no llegan a ver a los hombres en su “ambiente”, y las posibilidades de que no regresen son muy altas. Según ellos, la solución es crear un ambiente propicio dentro de la iglesia en general, donde tanto los hombres como las mujeres se sientan a gusto, donde puedan tener una confraternidad total, con una apertura para crecer y desarrollar sus dones.

¿Por qué es importante que los hombres asistan y participen activamente en la iglesia?
La respuesta está en un estudio que leí hace un tiempo atrás, el cual Morrow menciona también:

Si un niño llega a conocer a Jesucristo como su salvador, las posibilidades de que su familia se convierta son de un 20%. Si la madre se convierte, las posibilidades que la familia la siga aumentan a un 28% y si el padre comienza a seguir a Cristo las probabilidades llegan a un 93%.

Me parece que independientemente de su opinión sobre este libro y su autor, queda muy clara la importancia de alcanzar a los hombres para el beneficio y bendición de toda la familia.
 

Las 5 herramientas más usadas por las denominaciones protestantes para evangelizar

Saturday, August 4th, 2007

Este informe de la revista Facts and Trends del pasado mes de febrero, señala interesantes diferencias en las estrategias de alcance dentro de las principales denominaciones en USA. Un ejemplo de esto es la Escuela Bíblica de Vacaciones, la herramienta más usada (82%) por las iglesias bautistas, luteranas, metodistas y presbiterianas, pero no así por las iglesias pentecostales las cuales prefieren los eventos musicales y los conciertos como su principal método de alcance. Por otra parte, más del 50% de las iglesias luteranas, metodistas y presbiterianas utilizan el correo para hacer contactos evangélicos, mientras que los bautistas prefieren (65%) la visitación puerta a puerta para evangelizar.

El contraste es interesante, y de alguna manera los números mantienen una línea paralela con la postura denominacional en cuanto a su estilo y tradición.  Dada las diferencias culturales, sería interesante ver si las iglesias en Latino América siguen la misma línea de las iglesias en este país o si utilizan otro tipo de herramientas.

Bautistas:
LEBV (La Escuela Bíblica de Vacaciones) 80%
Literatura 78%
Visitación puerta a puerta 65%
Eventos musicales o conciertos 61%
Campañas/Cruzadas 58%

Luteranos:
LEBV (La Escuela Bíblica de Vacaciones) 91%
Literatura 78%
Eventos 65%
Correo 50%
Visitación a los asilos de ancianos y las personas retiradas 51% 

Metodistas:
LEBV (La Escuela Bíblica de Vacaciones) 79%
Eventos 70%
Eventos Musicales o conciertos 52%
Correo 50%
Visitación a los asilos de ancianos y las personas retiradas 51% 

Pentecostales:
Eventos 67%
Eventos Musicales o conciertos 64%
Campañas/Cruzadas 64%
Literatura 62%
Visitación a los asilos de ancianos y las personas retiradas 55% 

Presbiterianos:
LEBV (La Escuela Bíblica de Vacaciones) 77%
Eventos 69%
Correo 55%
Invitación personal 47%
Servicio comunitario 42%%

La resistencia al cambio

Wednesday, August 1st, 2007

En algunas iglesias la palabra “cambio” puede causar reacciones que pueden resultar en ataques de nervios, palpitaciones o arritmia y hasta en convulsiones involuntarias que pueden dejar a algunos líderes en estado comatoso.

Los cambios son difíciles, pues los mismos requieren una voluntad, un esfuerzo por romper la inercia de lo acostumbrado y la comodidad de lo conocido. Sin embargo, en algunos casos la falta de cambios puede llevar a la iglesia a un estado de aislamiento total de la cultura en la cual se desenvuelve, con resultados catastróficos a mediano y largo plazo.

Aclaro que los cambios a los cuales me refiero no tienen nada que ver nada con el mensaje central de la iglesia, el cual siempre será el mensaje de Jesucristo. Me refiero más bien al método de la “entrega”, al conducto o al “lenguaje” por el cual llevamos este mensaje a la comunidad local.

Es paradójico que algunos de nuestros líderes sean tan reacios al cambio. Jesucristo mismo fue un maestro del cambio, que en efecto revolucionó la cultura de su época con su estilo informal, llevando el mensaje a todas las esferas de la sociedad en la cual se desarrolló.

Jesucristo:

Hablaba el lenguaje el pueblo
Amaba a los pobres
Predicaba en las calles
Predicaba en las laderas de las montañas
Asistía a fiestas
Rompía las tradiciones
Confrontaba a los legalistas
Retaba a los líderes religiosos
Comía con los delincuentes
Hablaba con las prostitutas
Utilizaba parábolas relevantes a la sociedad de aquel tiempo

Por estas cosas él fue criticado, odiado, rechazado, castigado y crucificado; todo por decir las verdades de Dios, utilizando métodos no convencionales, los cuales eran conflictivos con la tradición y la religión. Se puede decir que, como hombre, buscó diligentemente la manera de conocer y adaptarse a la cultura, lenguaje, vestimenta y el comportamiento de sus semejantes.

Pero muchos líderes y pastores le temen al cambio, especialmente cuando el mismo cuestiona el tradicionalismo, el lenguaje y la cultura de la iglesia local. Hacer cambios no es fácil y causa estrés, además de que muchos lo ven como un intento de diluir o comprometer la integridad del evangelio y el propósito de la iglesia.

El cambio trae riesgos. Puede causar que algunos busquen otra iglesia, lo cual es un tema preocupante para el pastor; no obstante esto es necesario si se quiere sacar la iglesia de un declive, que eventualmente la desintegrará o la condenará a un estado de estancamiento crónico del cual será difícil salir.

Un ejemplo clásico de la resistencia al cambio fue Temple Baptist Church (ahora llamada North Ridge Church), situada en las afueras de la ciudad de Detroit. En 1954 Temple Baptist era una iglesia floreciente, conservadora y tradicional en su estilo, donde más de 4,000 personas se congregaban cada domingo. Era considerada una de las iglesias más grandes del país en aquel entonces, pero desde 1955 comenzó un declive paulatino que la llevó al borde de la extinción, debido a su inhabilidad de adaptarse a los cambios culturales de la sociedad que le rodeaba. Por varias décadas se aferraron a su filosofía y su tradicionalismo, descartando o simplemente no mostrando sensibilidad a la metamorfosis cultural que  tomó lugar fuera de su elegante y halagador templo. El resultado fue que para 1990 la asistencia había decaído a 57 personas, y aun así el liderazgo presente se sostenía firme en su tradición y su metodología para el misterio. Todo cambió con la llegada del Rev. Brad Powell el cual señaló que la iglesia se encontraba atrapada en un “patrón de irrelevancia” e inmediatamente comenzó a hacer los cambios necesarios para romper ese patrón.

Actualmente Temple Baptist Church/North Ridge Church es una iglesia saludable donde más de 12,000 personas se congregan en sus servicios cada semana. Para lograr esto la iglesia tuvo que hacer lo mismo que hizo hace 50 años atrás: hablar de una manera relevante a la cultura en la cual se encuentran hoy. Powell señala que al estudiar los resultados de los cambios en la iglesia, encontraremos que la gente se va con o sin cambio y además dice:

1. Si tu iglesia no cambia, DE TODAS FORMAS, la gente se irá

2. Si no hay cambios, la iglesia perderá la oportunidad de alcanzar a gente nueva

3. Si tu iglesia no cambia perderá la gente que puede hacer la diferencia.

Recuerda que son los miembros arraigados profundamente a las tradiciones los que están obstruyendo el avance y el crecimiento de la iglesia.

Una nota final: Si su iglesia está en proceso de cambios o ya los implementó. Lo felicito; solamente le recuerdo que el cambio es un elemento permanente dentro del ministerio, nunca termina. Si cree que llegó a su meta y no continúa cambiando o adaptándose al proceso dinámico de la evolución cultural, le aseguro que le ocurrirá lo mismo que a la iglesia Temple Baptist Church.

Trabajé por varios años en una exitosa empresa, cuyo presidente tenía la costumbre de decirnos: si no desayunamos “cambios” diariamente nuestra competencia nos aplastará.
En la iglesia no es cuestión de competencia, se trata de lograr establecer una congregación saludable, vibrante, que sea un faro de luz penetrando en los hogares de la comunidad y los corazones de sus ciudadanos.