Es el problema más grave que enfrentan las familias y las congregaciones. No es fácil de detectar, pero avanza rápidamente en la privacidad de los hogares, afectando a hombres y mujeres por igual. Puede ser que el afectado sea el pianista, la maestra, el tesorero, o el mismo pastor de la iglesia… Se trata de la pornografía, el asesino silencioso en la iglesia.
Las estadísticas son deprimentes: el 50% de los hombres cristianos y el 20% de las mujeres cristianas son adictos a la pornografía, según una encuesta realizada por ChristianNet en el 2006.
El 33% de los pastores y el 36% de los laicos admitieron haber visitado un sitio del Internet con contenido sexual explícito. El 57% de los pastores señalaron, que el problema sexual afectando más a sus congregaciones es la pornografía; y el 36% en la congregación dijeron, que este era el tema sexual que les afectaba personalmente, de acuerdo a un estudio realizado por Christianity Today en el 2006.
En el 2002 Rick Warren, el autor del libro La Iglesia con Propósito, realizó una encuesta a través de su website Pastors.com donde participaron 1351 pastores, la cual indicó que el 54% había visitado un sitio pornográfico durante el último año, y el 30% durante los últimos 30 días.
La pornografía es un problema fácil de esconder. El internet ha facilitado su acceso, y lo que antes requería adquirir el material impreso en revistas, libros o alquilar un video, ahora es transmitido directamente a su computadora, iPod o teléfono celular. Si usted no cree que esto es serio o que las estadísticas son exageradas, considere lo siguiente:
Existen 420 millones de páginas del internet con contenido pornográfico (el 20% del internet). En los Estados Unidos la gente se gasta $12,600 millones de dólares en pornografía anualmente; mucho más de lo que la gente se gasta cada año al combinar los tres deportes profesionales favoritos de esta nación: fútbol, béisbol y básquetbol. Además compra o alquila $3,200 millones de dólares en videos pornográficos por año. En Hollywood y otros lugares del país se producen cada año 400 películas (dramáticas, cómicas, etc.), en cambio, en el mismo tiempo se producen 11,000 películas pornográficas. Todo esto ha tenido como resultado un crecimiento de la pornografía de 1800% en los últimos 5 años lo cual es realmente asombroso.
Debemos reconocer que esto es un tema muy difícil, pues las personas no admiten fácilmente su problema, el cual erosiona la vida espiritual y la comunión con el pueblo de Dios. Afortunadamente se están levantando ministerios, específicamente para tratar con este problema, y hay iglesias que lo están haciendo de manera independiente, protegiendo así la privacidad de los afectados, pero lamentablemente este no es el tipo de problema que impulsaría a algún hermano a decir en público: ore por mí, soy adicto a la pornografía.
¿Cuántos adictos hay en tu iglesia? ¿En la mía?
Las posibilidades son realmente espeluznantes.