Buena música, mucha gente y poco tiempo
Pearls Before Breakfast (Perlas antes del desayuno) es el título de un reporte investigativo del Washington Post publicado el pasado mes de Abril, sobre un curioso experimento que consistió en poner un viernes a las 8 a.m. a la puerta del Metro en la ciudad de Washington, a un gran músico para que tocara un concierto de Bach con su Stradivari por 45 minutos, mientras más de 1000 personas pasaban por este lugar durante este concierto. El violinista era el mundialmente conocido Joshua Bell, el cual llegó a las 7:51 AM portando su violín de $3.5 millones (USD), hecho por Antonio Stradivari en 1713. El artículo del Washington Post además de interesante está muy completo, pues contiene cuatro videos que muestran lo acontecido durante la presentación de este virtuoso del violín.
El objetivo de este experimento era determinar cuantas personas se detendrían a escuchar a tan afamado artista, y cuanto dinero recaudarían durante este tiempo. No puedo decir que los resultados me sorprendieron, aunque realmente me deprimieron. Solo una persona entre las 1,097 que pasaron por este lugar se detuvo a escucharlo, y sólo recaudó $32.00 entre las 24 donaciones que dejaron caer en su sombrero. Nadie lo aplaudió, y la gran mayoría ni siquiera lo escuchó. Una cosa interesante: todos los niños que pasaron por allí trataron de detenerse, pero fueron rápidamente desviados por sus padres. Básicamente, en su conclusión el experimento del Washington Post cuestiona si tenemos tiempo para la belleza.
¿Será que la gente puede ser tan ignorante que no reconoce a un artista tan famoso interpretando las composiciones de Bach usando un violín Stradivari con un valor de más de $3 millones de dólares? Aunque es cierto que la música clásica no tiene la popularidad de la música pop y otros géneros contemporáneos, creo que hay que ser justo en la evaluación de los resultados, pues en opinión dada las condiciones y el contexto en que se realizó el experimento, el mismo estaba destinado a fracasar o por lo menos a no tener los resultados deseados. Quizás, lo mismo a otra hora y en otro lugar hubiera sido diferente.
¿Qué podemos aprender de este experimento? Esto es lo que yo creo:
Que algo bueno no es necesariamente popular.
Que algo popular no es necesariamente bueno.
Que lo bueno no es siempre reconocido
Que lo que reconocemos no siempre es bueno
Que lo bueno en la vida pasa muy rápido
Que pasamos muy rápido por la vida. (Debíamos detenernos con más frecuencia)
A pesar de que siempre podemos aprender algo cuando observamos el comportamiento humano, pienso que las bases o el contexto del experimento no podían tener otro resultado. Si es cierto que Joshua Bell es un violinista famoso, también es cierto que la mayoría de la gente no lo conoce, y según los expertos solamente el 3% de la población le agrada la música clásica.
Para concluir les dejo con un comentario sobre el tema que leí en El Confidencial Digital de Madrid el cual, aunque irónico en su tono, presenta otro simpático punto de vista sobre el experimento:
“Magnífico experimento que parece indicar que la gente va al metro para desplazarse a distintos lugares y no para oír música. Qué raro; jamás lo hubiera imaginado. Sugiero que, a continuación, para estudiar cuidadosamente cómo reacciona la gente, abran una licorería en una iglesia, metan a un neurocirujano a cortar mortadela en una charcutería de barrio y pongan a un retrasado mental tomando decisiones importantes… No, espera, eso último ya está hecho…”

May 23rd, 2007 at 4:50 pm
yo sí me habría detenido. cuando era estudiante y tomaba el metro todas las mañanas para ir a la universidad, tenía el cuidado suficiente de subirme al vagón a la misma hora para toparme con ese muchacho de cabello largo y guitarra que se subía en la estación isabel la católica para cantar rolas (canciones) de los beatles. mi viaje era de lo más placentero…
saludos
May 23rd, 2007 at 9:43 pm
Ya somos dos. Tal vez nos deberían regalar dos boletos para el próximo concierto de Joshua Bell.
Saludos,
May 31st, 2007 at 8:50 am
Lástima que llevemos una vida tan acelerada que no nos detengamos a disfrutarla… Me pasa con frecuencia, y al reflexionar sobre el asunto recuerdo al escritor bíblico que dijo “todo es vanidad y aflicción de espíritu”.
…yo también me anoto también para el concierto!
May 31st, 2007 at 9:52 am
Mary, gracias por unirte al grupo. Ya no estamos tan solos.
Bendiciones,
June 10th, 2007 at 2:09 pm
Mi reflexion en cuanto a este articulo es de tristeza, ver como cada dia los valores se van deteriorando cada dia mas y mas, nuestros oidos dejaron la musica que inspira a la reflexion por la musica sin ton ni son que nos inspira al pecado nada mas.
Y…. lo peor de todo es que esa musica (de inspiracion y reflexion) tambien la iglesia de hoy en dia la esta abandonando mas y mas
;-(
Sinceramente : Mercedes
June 13th, 2007 at 7:28 pm
comienzo con la misma frase que me tocó mucho de todo el texto..
“…CUESTIONA SI TENEMOS TIEMPO PARA LA BELLEZA.”
realmente no cuestiono el hecho de que la gente no conozca al artista o no sepa de cuanto valor era el violín, me parece relevante eso, pero si el hecho de que muy pocos se tomaron el tiempo de detenerse a escuchar la música. mmmm no lo veo como que las personas sean ignorante… mas bien como… que el tiempo que tienen es demasiado corto como para detenerse a esuchar música cuando el tiempo apremia. A veces dejamos pasar lo bello de la vida por lo que aparentemente es importante, pero la realidad es que poco a poco mientras pasa el tiempo se va perdiendo la escencia de lo que realmente es importante… puede sonar ilogico, pero saben? si nos ponemos a pensar, solo los niños se detienen a observar, a esuchar, a ver esos detalles que nos ofrece Dios diariamente pero que nosotros en nuestra mente “adulta” consideramos como perdida de tiempo… que el pasar de los años no nos hagan insensibles a las cosas, y todo este cuento que hecho no lo digo solamente por este reportaje, no, lo úbico en nuestra vida como hijos de Dios…
recuerden que para poder esuchar la voz de Dios hay que bajarle el volúmen al mundo…
Bendiciones desde venzuela