Archive for May, 2007

Cartas de los que se van

Saturday, May 26th, 2007

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Hay sitios en el Internet para lo que a usted se le ocurra.

También hay muchas razones por las cuales las personas dejan una iglesia, y en el pasado hemos comentado sobre este tema. Hoy me encontré un sitio dedicado a publicar las cartas de las personas que por una razón u otra han abandonado sus iglesias.  Letters From Leavers es un sitio poco usual en el cual encontramos diversas narraciones de personas, que en algún momento fueron parte de una congregación y hoy se encuentran en otra iglesia o totalmente alejados de la fe.

El siguiente párrafo fue extraído de una de esas cartas y denota una situación muy común en las iglesias de hoy.  Aclaración: cualquier parecido con su pastor u otra persona conocida, es pura coincidencia.

“El pastor principal tiene un firme control de todos los aspectos de la iglesia y su palabra es ley infalible, la cual nunca debe ser cuestionada, pero si se cuestiona uno es inmediatamente catalogado como un rebelde que no quiere formar parte del “equipo”.  Todo tiene que entrar en la “caja” que el pastor creó, la cual fue aprobada por el equipo de diáconos o ancianos que el mismo pastor ha seleccionado de acuerdo a su criterio, y de los cuales ninguno se atrevería a cuestionar esa “caja”. Yo no tengo voz aquí, nada que agregar o contribuir. Tengo una visión diferente de lo que la iglesia ha sido llamada a ser, algo más que un country-club donde se habla de Jesús y se juega a ser iglesia.  Tan pronto como pueda me voy”.

También hay que reconocer que a veces la gente se va de la iglesia por razones completamente estúpidas. Que si el pastor no lo saludó en una ocasión, que si la música es muy ruidosa o tal vez no está de acuerdo con el color que se escogió para las togas del coro.

¿Conoce usted iglesias o situaciones así?

Otros posts relacionados con este tema:

¿Por qué no se quedan?

¿Por qué no se quedan? - Segunda Parte

Buena música, mucha gente y poco tiempo

Tuesday, May 22nd, 2007

Pearls Before Breakfast (Perlas antes del desayuno) es el título de un reporte investigativo del Washington Post publicado el pasado mes de Abril, sobre un curioso experimento que consistió en poner un viernes a las 8 a.m. a la puerta del Metro en la ciudad de Washington, a un gran músico para que tocara un concierto de Bach con su Stradivari por 45 minutos, mientras más de 1000 personas pasaban por este lugar durante este concierto. El violinista era  el mundialmente conocido Joshua Bell, el cual llegó a las 7:51 AM portando su violín de $3.5 millones (USD), hecho por Antonio Stradivari en 1713.  El artículo del Washington Post además de interesante está muy completo, pues contiene cuatro videos que muestran lo acontecido durante la presentación de este virtuoso del violín.

El objetivo de este experimento era determinar cuantas personas se detendrían a escuchar a tan afamado artista, y cuanto dinero recaudarían durante este tiempo.  No puedo decir que los resultados me sorprendieron, aunque realmente me deprimieron.  Solo una persona entre las 1,097 que pasaron por este lugar se detuvo  a escucharlo, y sólo recaudó $32.00 entre las 24 donaciones que dejaron caer en su sombrero. Nadie lo aplaudió, y la gran mayoría ni siquiera lo escuchó.  Una cosa interesante: todos los niños que pasaron por allí trataron de detenerse, pero fueron rápidamente desviados por sus padres. Básicamente, en su conclusión el experimento del Washington Post cuestiona si tenemos tiempo para la belleza.

¿Será que la gente puede ser tan ignorante que no reconoce a un artista tan famoso interpretando las composiciones de Bach usando un violín Stradivari con un valor de más de $3 millones de dólares?  Aunque es cierto que la música clásica no tiene la popularidad de la música pop y otros géneros contemporáneos, creo que hay que ser justo en la evaluación de los resultados, pues en opinión dada las condiciones y el contexto en que se realizó el experimento, el mismo estaba destinado a fracasar o por lo menos a no tener los resultados deseados. Quizás, lo mismo a otra hora y en otro lugar hubiera sido diferente.

¿Qué podemos aprender de este experimento?  Esto es lo que yo creo:

Que algo bueno no es necesariamente popular.

Que algo popular no es necesariamente bueno.

Que lo bueno no es siempre reconocido

Que lo que reconocemos no siempre es bueno

Que lo bueno en la vida pasa muy rápido

Que pasamos muy rápido por la vida. (Debíamos detenernos con más frecuencia)

A pesar de que siempre podemos aprender algo cuando observamos el comportamiento humano, pienso que las bases o el contexto del experimento no podían tener otro resultado.  Si es cierto que Joshua Bell es un violinista famoso, también es cierto que la mayoría de la gente no lo conoce, y según los expertos solamente el 3% de la población le agrada la música clásica.

Para concluir les dejo con un comentario sobre el tema que leí en El Confidencial Digital de Madrid el cual, aunque irónico en su tono, presenta otro simpático punto de vista sobre el experimento: 

“Magnífico experimento que parece indicar que la gente va al metro para desplazarse a distintos lugares y no para oír música. Qué raro; jamás lo hubiera imaginado. Sugiero que, a continuación, para estudiar cuidadosamente cómo reacciona la gente, abran una licorería en una iglesia, metan a un neurocirujano a cortar mortadela en una charcutería de barrio y pongan a un retrasado mental tomando decisiones importantes… No, espera, eso último ya está hecho…”
 

Las curvas en la iglesia

Friday, May 18th, 2007

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La Curva Sigmoidea representa un modelo que permite a las iglesias trabajar en el presente y el futuro simultáneamente. Este modelo describe el proceso natural de las cosas, como las empresas, las iglesias o la vida misma. Algunos le llaman la curva de aprendizaje, por ejemplo: comenzamos a aprender lentamente por medio de la experiencia, cometemos errores y luchamos hasta convertirnos en verdaderos expertos. Luego, si no nos actualizamos o renovamos nuestros conocimientos, nos aburrimos, entramos en un estado de complacencia y el rendimiento y la productividad desaparecen.

Creo que la mayoría de las iglesias pueden señalar un evento que marcó su historia y dio lugar al comienzo de una etapa de gran crecimiento. Quizás fue la llegada de un pastor nuevo con una visión fresca; un cambio en el estilo de la adoración; una congregación cambiada a raíz de un avivamiento y una rededicación, o la implementación de una herramienta de alcance; en fin cualquiera de estos eventos podría ser el cataclismo oportuno para efectuar el cambio y provocar un crecimiento explosivo.

Muchas iglesias que experimentan estos periodos de crecimiento lo reflejan a través de sus ministerios, programas y múltiples actividades que abarrotan su calendario. Por mucho tiempo, a veces por años, todo parece vibrar con entusiasmo, la gente no cabe en el templo, los sermones son poderosos e inspiradores, la música los transporta hasta el mismo cielo y no pueden esperar a que llegue el domingo para congregarse.

Pero qué pasa cuando al cabo del tiempo las cosas se enfrían, disminuye el entusiasmo y la asistencia, cuando pasa la novedad y lo rutinario prevalece.

Esta situación se desprende del acomodamiento natural que sufren las organizaciones cuando se sienten realizadas, con un plan que está trabajando en piloto automático. La frase o pregunta típica que usualmente escuchamos en estos casos es la siguiente:  ¿por qué cambiar lo que no está roto?  El problema es que si esperamos que el sistema se rompa, ya tenemos el problema en nuestras manos.

Teniendo en cuenta el proceso expresado en la función simoidea, la clave del éxito está en comenzar otra curva de crecimiento antes que la actual complete su ciclo.

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Aunque a veces es difícil mirar hacia el futuro cuando estamos muy ocupados con el éxito actual, es necesario tener una visión clara para comenzar una nueva curva a tiempo y sostener el crecimiento. Esto no es nada fácil particularmente en las iglesias, pues la mayoría rehúsa el cambio de algo que aún está funcionando.

Mi iglesia es un ejemplo clásico de lo que puede ocurrir cuando se provocan cambios positivos y cuando se mantienen por demasiado tiempo. Hace aproximadamente 20 años, la iglesia realizó una serie de cambios drásticos en la adoración y la música, se rompieron algunos moldes tradicionales que causaron el asombro y la crítica de algunos hermanos en los círculos Bautistas de la ciudad. Aunque en aquel entonces no pertenecía a esta congregación, estoy seguro que alguien los acusó de carismáticos o pentecostales por palmear y usar ciertos instrumentos de percusión. Estos leves cambios junto con la implementación de un programa agresivo de evangelismo personal, dieron lugar a un crecimiento explosivo que duró por unos 10 años, llevando la membresía (activa) a más de 3,000 personas.  Hoy día la iglesia está en un “plateau” (meseta) con un leve crecimiento, pero se insiste en mantener los mismos programas y las mismas actividades que hace 20 años dieron un buen resultado.  Conclusión, las glorias del pasado no garantizan el éxito del futuro.

Hay dos formas en que los líderes pueden efectuar el cambio: reactivo y proactivo.  Cuando la situación es crítica no queda otra que ser reactivo, pero lo ideal es monitorear el horizonte de una forma proactiva, anticipando el momento adecuado para realizar el cambio antes que comience el declive.

Por consecuencia, si una iglesia aspira a tener un crecimiento continuo, entonces debe asumir una postura dinámica y visionaria que le permita realizar los cambios necesarios para generar otra curva del modelo sigmoideo antes que la actual desaparezca.

El más grande, el más alto, el más largo…

Saturday, May 12th, 2007

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Desde los comienzos de la civilización los seres humanos han intentado erigir estructuras con dimensiones extraordinarias para marcar la historia o para perpetuar su existencia. Aunque no siempre lo han logrado se pueden citar algunos casos, inclusive en la Biblia, que ejemplifican la motivación del hombre para alcanzar alguna meta o reconocimiento a través de la construcción de una nave, torre o edificio.

Aunque sabemos que el objetivo y la motivación para la construcción de la Torre de Babel, el Arca de Noé y posteriormente la pirámides de Egipto fueron muy diferentes, todas ellas constituyen en sí ejemplos clásicos de la capacidad del hombre para construir estructuras monumentales, aun sin los recursos tecnológicos de la era actual.

No obstante, hay que reconocer que la creatividad y la capacidad demostrada en muchos proyectos de este tipo, han mejorado las condiciones y la calidad de vida del ser humano; idependientemente de esto, existen evidencias las cuales indican que el hombre continúa en su afán de crear objetos de proporciones espectaculares, impulsado principalmente por la avaricia y la vanagloria.

Tres ejemplos de esto en mi opinión podrían ser el Freedom Ship, El puente de Gibraltar y el edificio más alto del mundo (en construcción) en Dubai.

El Freedom Ship (en proceso de planificación) es el epítome de la extravagancia y del despilfarro. La construcción de un barco con más de 4,500 pies de largo, el cual no puede acercarse a menos de 14 millas de la costa, avanza a la velocidad de una tortuga (10 nudos por hora) y tiene un aeropuerto en el techo; todo esto es algo que podemos calificar de una barrabasada absoluta. Esta ciudad flotante pretende estar en un perenne viaje por las ciudades costales del mundo, y requiere de aviones, helicópteros u otras embarcaciones más pequeñas para que los pasajeros tengan acceso al mismo.  La construcción de este barco propone utilizar el mismo concepto utilizado por Mega Float en Japón, el cual usa secciones o cajones de acero flotantes para establecer la base y sobre esta construir grandes estructuras, incluyendo aeropuertos o poblaciones.

El Puente de Gibraltar (anteproyecto) sería un eslabón dentro de la Propuesta de la Autopista Global, este es otro ambicioso plan de unir a los continentes por carretera. Como este video demuestra, el puente sería la estructura más grande en la historia de la humanidad, y debido a la complejidad del proyecto y las características geológicas del lugar, el mismo presenta retos que según su diseñador “no sabemos si podremos superar hasta que lo intentemos.” Hay algo inquietante en esta declaración, ya que el proyecto tomaría 10 años y 15 mil millones de dólares para completarse.

Es posible argumentar los beneficios de un gran edificio, pero las dimensiones del Burj Dubai (haga clic sobre la imagen del edificio para vel el cuadro comparativo) alcanzan proporciones, que además de impresionantes dificultan la justificación de este monstruo de acero y cristal, el cual se levanta en las arenas del desierto en Dubai y literalmente se pierde entre las nubes de este emirato árabe. La estructura en construcción desde el 2003 se estima tendrá más de 2,600 pies (800 metros) de altura cuando esté terminada, lo cual representa casi 1000 pies por encima del Taipei 101, ocupando el primer lugar entre los edificios más altos del mundo. Pero lo interesante es que las especificaciones finales de la altura de Burj Dubai no han sido divulgadas, ya que tienen la competencia pisándoles los talones. A menos de 50 Km. el Al Burj otro súper rascacielos ya está en planificación, y su altura pasará los 3,800 pies (1,200 metros) de altura.

Tal parece que hay una desenfrenada carrera por ser el más grande, el más alto y posiblemente el más caro de la historia. Me pregunto ¿hasta donde está dispuesto a llegar el hombre para demostrar su capacidad? será que pretende sentirse como Dios, siendo capaz de construir  estructuras que desafían la razón, la gravedad y el sentido común.  La pregunta es válida, ya que en estos momentos hay más de 30 súper rascacielos en planificación alrededor del mundo incluyendo el Mubarak- al Kabir Tower (800 metros) en Kuwait, el cual les hará la competencia a sus parientes en Dubai; además existen otros proyectos colosales, como es la represa Tres Gargantas en China y otras estructuras que nos asombran y nos asustan.