No sea tan perfeccionista

Si usted ama a su iglesia debiese aspirar a que todo cuanto se haga sea lo mejor posible, acorde a los recursos y los conocimientos existentes. Esta actitud es loable y contrasta fuertemente con la del perfeccionista, que espera resultados mucho más allá de las posibilidades a su alcance.

La mayoría de las veces los líderes de las iglesias trabajan con voluntarios que tratan de dar lo mejor dentro de sus limitaciones, no obstante, y a pesar de las buenas intenciones muchos de estos colaboradores no tienen la capacidad o el nivel de compromiso requerido para hacer una labor con los estándares demandado por su líder.  El líder que sea perfeccionista debe mantener un equilibrio entre una expectativa real y los recursos a su alcance, de lo contrario se generarán tensiones que provocarán estrés, y hasta podrán desembocar en un conflicto.

Por más de diez años dirigí todo lo relacionado con la producción, drama y escenografía los dos grandes eventos anuales en nuestra iglesia; estas actividades requerían la participación de más de 200 personas en el escenario, una orquesta, técnicos de sonido, luces y docenas de personas que trabajaban detrás del escenario coordinando toda la producción; ambos proyectos (Navidad y Resurrección) eran complejos y me llevaban casi todo el curso de un año para lograr los objetivos.  Hace dos años renuncié a este trabajo pues no aguantaba la informalidad y la falta de seriedad de algunos de los participantes; la frustración y el cansancio me vencieron y simplemente no pude más. 

Por lo general trabajar con grandes grupos de personas en la iglesia es difícil, pues manejar las diferentes personalidades que componen un grupo así, puede ser un gran desafío para un líder cargado de responsabilidades, presiones y limitaciones. En estos casos no debemos dejar que las cosas lleguen a los extremos, por el contrario debemos establecer una perspectiva sana de lo que es el proyecto, su propósito y sus limitaciones.

Si usted es un perfeccionista recuerde que vivimos en un mundo que no lo es. Esta lista le ayudará a recordar las imperfecciones que ocurren a diario a su alrededor y que a pesar de ellas la vida sigue, el mundo avanza y la iglesia es bendecida.

Este año en los Estados Unidos:

El IRS (Servicio del impuesto sobre la renta) perderá 2 millones de documentos
Los bancos debitarán 22,000 cheques a cuentas erróneamente
811,000 rollos de filme defectuosos serán cargados en cámaras fotográficas
12 padres recibirán bebes que no le corresponden en los hospitales.
265,000 gomas (llantas, cauchos) de automóviles con defectos serán enviadas a las agencias o las distribuidoras
14, 208 computadores defectuosos serán embarcados por sus fabricantes
291 operaciones de marcapasos serán realizadas incorrectamente en los hospitales
880,000 tarjetas de créditos llegarán a sus dueños con la información errónea grabada en la cinta magnética.
20,000 prescripciones médicas preparadas incorrectamente serán entregadas a pacientes por las farmacias del país.

La lista es muy larga y no los quiero aburrir, creo que con esto entienden lo que les quiero decir.

2 Responses to “No sea tan perfeccionista”

  1. Raúl Campomás Says:

    Saludos.
    Para mí, siempre había pensado que las complicaciones y la complejidad son parte integral de la definición de un “ser humano”.
    Trabajar con personas (incluso en grupos pequeños) siempre es dificil cualquiera sea el ámbito. Casi por naturaleza, somos difíciles y complicados.
    Je je !!!, Dios da constancia de eso a lo largo de toda la Biblia, salvo en Génesis 1 y 2.
    El perfeccionismo es desgastante, incluso si se trata de exigencias a nivel personal. No me gusta decirlo de esta manera, en especial por lo gastado de cierto término, pero tampoco lo puedo oponer: el perfeccionismo es alimento de la mas franca “carnalidad” en cualquier ser humano.
    Perfeccionismo es esencia un miedo exacerbado al fracaso, y dificilmente se desprende de la excesiva confianza al ego, por cuanto se cree tener la capacidad de controlar “a mi manera” de todo cuanto corresponda a cualquier empresa iniciada, sin escatimar la disponibilidad de los recursos con los que se cuenta, llámese: humanos, técnicos, financieros, etc.
    El Perfeccionista es intolerante a las desaveniencias (independientemente de su tamaño, e incluso si son o no reales, que inevitablemente siempre aparecen y deben ser resueltas) y a larga se hace intolerable a los semejantes tambien.
    Por supuesto, el que deba evitarse tal tendencia, no justifica en lo absoluto la irresponsabilidad, la no comprensión de los compromisos y de la visión, el pecado, falta de seriedad, la mediocridad que no pocas veces propiciamos. Creo que son estos problemas los primeros auspiciadores del daño que la iglesia se ha causado a sí misma y con ello mucho de lo que ella proclama.

    Esto ultimo es un tema sobre el que hay mucho para ahondar, pero no es el lugar.

    Excelente disposición visual la de su blog Sr. Calleiro.

    Dios continue bendiciendole.

  2. dajanny Says:

    Perfeccionista yo?? nooooo!
    Solo me molesta cuando las cosas no salen bien. Pero….creo que tenemos que tener en cuenta los recursos con que contamos.
    Seria un loco querer lograr cosas sin las herramientas necesarias.
    Creo que otra cuestion que afecta es la capacidad de que los demas capten la vision y tengan la pasion por hacer las cosas tal y como nosotros las tenemos, y es ahi, donde creo yo que radica todo.
    Estoy a cargo de la produccion de media de la iglesia (audio y video), y es un lio para mi que los camarografos capten la vision que se tiene cada vez que vamos a grabar.
    En sonido es igual, los criterios deben estar unificados. Pero bueno, Dios nos ayude!

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