Por qué el 88% de los adolescentes abandonan la iglesia después de graduarse de la escuela superior (High School)
La SBC (Southern Baptist Convention) llevó a cabo un estudio, el cual indica que el 88% de los jóvenes se marchan de la iglesia una vez terminados sus estudios de la escuela superior. La edad promedio de los graduados es de 18 años, y es justamente en este punto donde comienzan a separarse de la congregación, la cual en muchos casos les vio crecer.
No sé si esto ocurre en otros países, pero es un fenómeno que he observado con tristeza en este país, y aun en mi propia iglesia. Lamentablemente no puedo determinar exactamente todas las razones, pero una cosa es cierta, la iglesia ha fallado al no poder establecer un enlace con la juventud que está siendo influenciada por la cultura secular existente en todas las esferas de nuestra sociedad.
Si nos detenemos y pesamos lo que significa que el 88% de la juventud de nuestras iglesias se marcha una vez terminados sus estudios superiores, nos daríamos cuenta que esto es una cifra espantosa. Quizás es por eso que en los Estados Unidos hay 20 millones de personas que se llaman cristianos, pero no quieren saber nada sobre las iglesias.
En el libro “Así que no quieres ir a la iglesia”,el autor, Jake Colsen, establece una discusión entre un grupo de jóvenes, que refleja exactamente como ellos piensan, así como algunas razones por las que abandonaron la iglesia:
“Nunca pondré un pie otra vez en la iglesia…”
“Ya yo pasé por esto, tengo las cicatrices y no regreso…”
“Quiénes se creen que son esa partida de arrogantes para juzgarme…”
“Me gustaría saber lo que Jesús pensaría si entrara a una de estas iglesias…”
“No creo que Jesús quiera estar en ese lugar…”
“Además, si (Jesús) entrara a esa iglesia, probablemente se quedará dormido.”
“O quizás se morirá de la risa…”
Aunque este libro es de ficción, lo que estos jóvenes expresan es la realidad sobre muchos de los que se han alejado de la iglesia, y se han ido al mundo.
Uno de los problemas que veo, en algunos casos, es la poca o la ninguna relación entre el ministerio juvenil y la iglesia de los “grandes”. Me parece que a veces para mantener a los jóvenes felices ponemos demasiado esfuerzo en crear un ambiente tan diferente y especializado, que en el proceso desconectamos el ministerio de la realidad y la cultura de la iglesia grande. La transición en estos casos es difícil y una gran cantidad de jóvenes terminan yéndose.
No sé cuál es la situación en su iglesia o si esto nos afecta solamente a nosotros aquí en los Estados Unidos. De cualquier forma es preocupante.
Me pregunto: ¿qué pueden hacer juntos los padres y los líderes para evitar perder casi el 90% de las futuras congregaciones en nuestras iglesias?
