La primera impresión en la iglesia


Seth Godin, el conocido gurú de mercadeo (marketing), escribió una entrada en su blog sobre una experiencia que tuvo con una recepcionista de un salón de estética donde fue para recibir un masaje. El Sr. Godin que es calvo como una bola de billar, al acudir a este lugar le preguntó la recepcionista que si venía a pelarse. Esto no es sólo un insulto para el señor que es calvo, sino que denota una falta total de atención por parte del empleado con lo que está ocurriendo a su alrededor, además, este tipo de falta deja una impresión muy mala en los visitantes que llegan por primera vez al negocio.

El post del Sr. Godin señala la importancia de tener la persona adecuada en las posiciones de contacto con el público, y otros proveedores de las empresas. El ejemplo que él usa es que si una recepcionista de una empresa recibe a 100 visitantes diarios, es equivalente a unos 20,000 por año, y esto justificaría el pagarle un sueldo de un dólar por visita si transforma cada bienvenida en algo espectacular.

Lamentablemente, dice el Sr. Godin, muchos empresarios no le dan la importancia que esto tiene, y prefieren contratar a la persona menos preparada con el sueldo más bajo posible, poniendo la imagen de la empresa en alguien que no tiene las características necesarias para hacer el trabajo eficientemente.

En cierta medida en nuestras iglesias ocurre lo mismo. Aunque no hay recepcionistas con sueldos, sí hay ujieres, diáconos, ancianos y otras personas haciendo ese trabajo con muy buena intención, pero no con muy buenos resultados.

Los pastores y los líderes de la iglesia deben tener esto en cuenta cuando seleccionen su comité de recepción. No todos tienen el don para recibir a las personas y a muchos les cuesta trabajo hasta sonreír.

La primera impresión en un negocio es importante y en la iglesia es fundamental.

3 Responses to “La primera impresión en la iglesia”

  1. Anonymous Says:

    Una vez mi esposa Aradí y yo acompañamos al Hermano Pablo (famoso evangelista y amigo) a una iglesia en Puerto Rico donde iba a predicar.

    Al terminar el mensaje, Pablo hizo un llamado. Una Señora de la iglesia local se le acercó a mi esposa y le preguntó ¿Quiere pasar al altar y recibir al Señor?

    Alguna gente no piensa cuando habla.

    Melvin Rivera

  2. Anonymous Says:

    Felicidades por la forma tan clara de ilustrar este tema de vital importancia.

    México. EGA.

  3. Cesar Gramajo Says:

    Fui a una iglesia de visita y nadie me saludó ni en la entrada ni en la salida…..nadie se me acercó para compartir el cafecito con galletas…
    Solo conversaban entre ellos…
    Quise salir inmediatamente y lo hice!
    En el mundo empresarial y los negocios se sabe de sobra que “El Cliente” es lo más importante. Todo es por él y para él.

    Cuando en las iglesias se tratará lo mejor a los asistentes?.

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