Personal: Reconociendo lo que tenemos.

En algunas áreas exclusivas de esta ciudad se pueden ver casas (mansiones) espectaculares, que a veces me hacen pensar como sería vivir con esa opulencia y amplitud. Les admito que me ha dado curiosidad y hasta he imaginado como son por dentro.

El pasado jueves, un hermano de la iglesia que nunca antes había visitado mi hogar exclamó al entrar: ¡Qué casa tan grande tienes mi hermano! – agregando - ¡Mi esposa daría cualquier cosa por tener una cocina como la de ustedes! Sus palabras me hicieron pensar cuan bendecido soy, y que siempre hay personas que tienen menos; por lo tanto debemos vivir agradecidos con lo que Dios nos ha provisto.

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