Monthmayo 2006

Como escribir la visión de la iglesia

Se dice que todo ministerio comienza con una visión, pero yo digo, una visión sin un plan es solo imaginación, pues la visión debe ser la base para desarrollar el plan del mismo. La Biblia dice en Proverbios 29:18 (NIV) Donde no hay visión el pueblo se extravía.

Por eso es muy importante escribir “la visión” para que nos sirva de guía, pues la misma es la revelación del plan de Dios para cumplir su propósito en la iglesia.

Al escribir la visión, hay que hacerlo de una manera simple y clara. En Habacuc 2: 2 (NVI) hay instrucciones de cómo hacerlo: Y el Señor me respondió: Escribe la visión, y haz que resalte claramente en las tablillas, para que pueda leerse de corrido.

En otras versiones dicen “para que corra quien lo lea” y en otra da a entender que “se pueda leer corriendo”; de cualquier forma, la intención es la misma; la visión debe ser sencilla y transparente, también preferiblemente no muy larga para que sea fácil de memorizar.

El pastor Ben Arment de la iglesia History (History Church) tiene una frase muy simple que describe su visión (misión) de una manera clara y concisa: La misión es hacer discípulos que hagan discípulos. Esta frase se ve por todas partes, se repite con frecuencia y se imprime en cada documento que la iglesia produce, pero la misión está compuesta de pequeños pasos que necesitan ser ejecutados con precisión para tener éxito.

Convertir prospectos en visitantes
Convertir visitantes en regulares
Convertir regulares en participantes
Convertir participantes en compañeros
Convertir compañeros en aprendices
Convertir aprendices en líderes

Si no tiene su visión escrita, hágalo, le ayudará a mantenerse enfocado en el propósito de Dios para su ministerio.

El correo como herramienta de alcance

Desde que el apóstol Pablo envió sus primeras cartas, los cristianos han estado utilizando este medio para ministrar, invitar y dar a conocer todo tipo de evento que se realiza en la iglesia; quizás por la ventaja que no es muy caro, y puede ser dirigido a sectores demográficos o grupos culturales específicos con efectividad. El problema que existe actualmente en este país, es la extraordinaria cantidad de material que las empresas envían por correo, compitiendo por captar la atención de sus futuros clientes. Indudablemente cuando las iglesias utilizan el correo para enviar las tarjetas o “post cards” para comunicarse con sus congregaciones o para invitaciones masivas a sectores de la comunidad, deben de tener todo esto en cuenta.

En el website de Direct Magazine se publicó un interesante artículo sobre este tema. Aquí les paso algunos datos que pudieran ayudarles a preparar un material mejor para su próxima campaña a través del correo:

Conozca la audiencia. A las personas les gusta recibir tarjetas o cartas escritas que sean dirigidas a ellas personalmente. Esto quiere decir que tenemos que entender cuales son sus anhelos, intereses y necesidades.

La primera impresión cuenta. El correo directo es una extensión del servicio al cliente, es una oportunidad de hacer contacto con un posible “cliente”. Asegúrese que la primera impresión sea buena pues puede ser que no tenga una segunda oportunidad para entregar el mensaje.

Mucho no es necesariamente bueno. Si se envían demasiadas cartas o tarjetas a la misma dirección, perderán su efectividad y serán ignoradas. Esto es lo que luego se denomina correo de ”basura” (junk mail)

Junk mail o correo de basura es el que:

-se envía con mucha frecuencia a la misma dirección
-no es interesante, no está bien redactado o ni diseñado.
-no capta la atención del prospecto
-llega atrasado para un evento especial
-tiene un mensaje confuso o difícil de entender
-no ofrece ningún beneficio

Para que sea eficaz el correo debe planificarse con mucho detalle. Pregúntese si el material transmite el mensaje claramente, si capta la atención, si crea interés y finalmente si motiva a la persona que lo recibe a reaccionar positivamente.

Casi todos estos puntos son elementos de la buena comunicación y por ende pueden ser aplicados a su próxima charla, visita o predicación. La buena comunicación en la iglesia es primordial para informar a otros y para comunicar con efectividad el mensaje de Jesucristo.

Iglesias vs. supermercados

El Food Marketing Institute (2005) dice que los norteamericanos visitan el supermercado 2.2 veces por semanas para hacer sus compras de alimentos y me pregunto cuál será la estadística equivalente a las iglesias. Yo creo que debe ser muy por debajo ya que los últimos números indican que solamente el 20 % de la población asiste con regularidad a la iglesia y eso incluye bodas y funerales. Conclusión: la gente no tiene problema visitando el supermercado más de dos veces por semana pero tienen dificultad en asistir a la iglesia más de una vez durante el mismo tiempo. Hay más preocupación por llenarse la barriga que alimentar el espíritu.

Más números y algunos comentarios

Christianity Today publicó un artículo en su website, el cual dice que menos del 20% de los norteamericanos asisten regularmente a una iglesia. Esto es el 50% menos de lo que arrojó la encuesta del Barna Group, una firma respetada, la cual se dedica al estudio de las iglesias y el impacto de las mismas en la sociedad norteamericana. Me parece que el 20% es una cifra más realista que la publicada anteriormente.Otros datos de interés:

La asistencia a las iglesias en USA continúa mermando.

Solamente en Hawai el crecimiento de las iglesias sobrepasa al crecimiento de la población.

Las iglesias medianas van en descenso, mientras que las pequeñas y las grandes están creciendo.

Las iglesias que tienen entre 40 y 190 años de establecidas, se encuentran en decadencia.

El crecimiento de las iglesias es sólo ¼ de lo necesario para mantenerse a la par del crecimiento de la población. Se estima que, se necesitan 10,000 iglesias para acomodar el crecimiento de la población de los Estados Unidos.

En el 2050 el porcentaje de asistencia promedio a las iglesias será casi la mitad de lo que fue en el 1990.

El artículo también ofrece los comentarios de algunos líderes sobre el mismo tema:

Creo que cuando las iglesias comienzan a ver una disminución en la asistencia necesitan una nueva visión, clara y con propósito. Bill Hybels

Para cualquier iglesia local, la competencia hoy en día es la televisión, el Internet, los centros comerciales y otros eventos sociales. Esta cultura ofrece muchísimas opciones. La competencia principal es la cultura, no la otra iglesia del barrio. Kirbyjon Caldwell

Debemos intencionalmente identificar, predecir y conocer las necesidades de las personas o de lo contrario iremos a la decadencia. Kirbyjon Caldwell

Estamos viviendo en una época donde la espiritualidad y la fe se encuentran ardiendo, pero esto no significa que sean necesariamente profundas. George Barna

Creo que debemos ponernos serios referente a lo que Dios nos ha llamado a hacer, y que seamos visto como un lugar donde se hace y no solamente se dice. Bob Coy

Desafortunadamente, muchas iglesias americanas hoy en día no saben como alcanzar otras culturas. Realmente, no hemos enseñado a nuestras congregaciones como llevar el evangelismo multicultural. David Anderson

¿Cuál es el tamaño ideal para la iglesia?

¿Son importantes los números? Mucha gente dice que lo importante es la calidad no la cantidad. Pero me pregunto, si no es importante, por qué la Gran Comisión nos indica a “ir por todo el mundo”, no solamente por mi barrio. También me pregunto, por qué nos dice “a toda criatura” (predicando el evangelio), y no exclusivamente en mi vecindario.

Otros dicen que todo lo que está sano debe crecer, por consiguiente, si la iglesia es saludable crecerá. Independientemente de su opinión, la Biblia no establece el tamaño que las iglesias deben tener y aunque Dios está donde hay dos personas reunidas en su nombre, la Palabra de Dios menciona los números con frecuencia para dar testimonio del crecimiento de la obra y el poder del Espíritu Santo.

En un post anterior hice referencia a estos números:

En Hechos 1:15 había 120 personas reunidas en oración. Cuando llegamos a Hechos 2:41 ya se habían agregado 3,000 más, haciendo un total de 3,120. En Hechos 4:4 habían crecido a 5,000 hombres, esto quiere decir que posiblemente tenían diez o quince mil personas para entonces. Según Hechos 5:14, había tantas personas que se les describió como “multitudes” que no podían contar. Ya, en Hechos 5:33 el crecimiento era tal que estaban impactando la ciudad de Jerusalén, particularmente a los judíos. Hechos 6 y 7 menciona que la multiplicación continuaba con los judíos y específicamente los sacerdotes, muchos de los cuales aceptaban el mensaje del Evangelio. Aproximadamente 25 años más tarde se estima que la cifra pasó de los 100,00 y según la Enciclopedia Bíblica el número llegó a los 200,000.

Entonces, ¿cuál será? ¿Iglesia grande o iglesia pequeña?Ser miembro de una iglesia pequeña tiene sus beneficios, pero podríamos decir lo mismo de una iglesia grande, la cual tiene muchos recursos y programas para sostener un ministerio efectivo en la comunidad, así como un esfuerzo misionero en el extranjero e inclusive, en otras partes de la misma ciudad.

La mayor parte de mi vida asistí a iglesias pequeñas, por lo que entiendo sus bondades y limitaciones, pero en los últimos 11 años he estado sirviendo en una iglesia de más de 3000 miembros y puedo decirles que en ambas situaciones depende de usted cuán grande o cuán profundo es el compromiso y participación en el ministerio. En cuanto a la necesidad de obreros, mientras mayor es el número de personas en la iglesia, más ayuda se necesita para atender y ministrar a otros. Sí, es verdad que una iglesia grande tiene más recursos, pero también tiene más personas necesitadas, más enfermos, más gente que visitar en los hospitales, más visitantes que ministrar, más gente con problemas, más conserjería.

Aquí en USA estamos condicionados a todo lo “grande”, los megamalls (super centros comerciales) los jumbo jets (ver el nuevo Airbus A380 con capacidad de mas de 850 pasajeros)
los multiteatros y todas las exageraciones en las comidas, como los “extra grande”, “súper”, “dobles” y “triples”; quizás por esto el concepto de las megaiglesias atrae fundamentalmente a la gente joven que se identifica con todas esas cosas.

Independientemente de todo esto, creo que la iglesia, ya sea grande, mediana o pequeña tiene un lugar dentro del plan de Dios y todas ellas atraen a diferentes tipos de personas. Además, ninguna iglesia comenzó grande y muchas fueron y serán pequeñas por mucho tiempo. La conclusión es que el tamaño ideal de una iglesia es aquel donde la gente encuentre a Cristo. Para algunos esto ocurrirá en una iglesia grande y para otros será en una iglesia más pequeña. Dios en su sabiduría infinita sabe las condiciones que, cada uno necesita para llegar a conocerle y nos provee esta oportunidad, porque existen iglesias de todos los tamaños.

Evan-bloguerizando con Melvin Rivera

Evan-bloguerizando = compartiendo las buenas nuevas del “blogueo”

En la mañana de ayer estuve platicando con Melvin Rivera, presidente de Intermaná, con motivo de la feria de publicadores cristianos llamada Expolit, la exposición de las compañías grabadoras, las distribuidoras y las diseñadoras de artículos variados de todo el mundo hispano. Evento el cual se está llevando a cabo en Miami durante esta semana.

No tenía el gusto de conocer a Melvin personalmente, aunque habíamos conversado por teléfono anteriormente durante el tiempo que serví como administrador en la Primera Iglesia Bautista de Coral Park.

Hasta hace unas pocas semanas Melvin era Director de La Sociedad Bíblica Americana (American Bible Society) y ahora es el presidente de Intermaná, un ministerio de consultoría y servicios para alcanzar al mundo hispano cambiando vidas (Publicaciones, Internet, Capacitación). Además, está ofreciendo servicios de publicaciones, particularmente de Biblias (el uso de licencias, traducciones, desarrollo de contenidos, tipografía, impresión, estrategias de distribución), como también el desarrollo de planes estratégicos para el ministerio, los sitios de Internet y conferencias sobre temas actuales y el liderazgo cristiano.

Adicionalmente, Melvin es el director de MercadoCristiano.com, la empresa que fundó con su esposa hace siete años, sobre la cual me comentaba: Estaré ayudando a lanzar la distribuidora al por mayor, para servir a los libreros y las iglesias, produciendo nuevos productos y nuevas áreas de crecimiento. Como pueden ver Melvin es un hombre de empresa experimentado, con mucha visión, dedicado a la extensión del evangelio por medio de la consultoría y la distribución de libros.

Durante nuestra amena plática le comenté a Melvin que me había inventado una nueva palabra “Evan-bloguerizando” pues últimamente me he dedicado a la tarea de predicar los beneficios de los “blogs”, ganando a otros para que participen de este medio, ya que, según lo que también hablamos, somos relativamente pocos los que nos dedicamos a publicar contenido cristiano a través de este medio tan popular actualmente.

Con Melvin estuvimos viendo los desafíos y las oportunidades que la internet nos presenta como un medio para difundir el mensaje de Cristo. En un plano más técnico, hablamos de algunas de las plataformas de publicación para los blogs y le comenté que estaba en proceso de cambiar de Blogger a WordPress, que es el sistema que él está usando en la actualidad. Melvin tuvo una brillante idea al proponer una reunión con los blogers, webmasters y publicistas del internet en general, entre los que se encuentran en el sur de la Florida. Aunque él hablaba de algo informal, me quedé pensando que quizás es tiempo de hacer el primer congreso de “bloggers” cristianos de Latinoamérica, y aunque esto es solamente un sueño ¿sería interesante? ¿Verdad?

Los efectos de los cambios pastorales en las iglesias

Unas de las transiciones más críticas en la vida de una iglesia ocurre, cuando el pastor se jubila, cuando decide seguir el llamado a otro campo misionero o cuando la iglesia decide despedirlo, porque la mayoría de ellas no están preparadas para esta eventualidad que, aunque es inevitable, no se discute, no se menciona y muchos menos se planifica.

Si la iglesia no se encuentra preparada, los cambios pastorales pueden poner en peligro la estabilidad y el futuro de la misma. La situación puede ser aún más difícil en las que han tenido pastorados fructíferos y por largo tiempo, usualmente estos pastores son muy queridos, respetados y muy bien vistos, como se puede ver en las grandes personalidades de otras esferas. El solo hecho de pensar en un cambio pastoral causa a estas congregaciones un alto grado de ansiedad y estrés, por lo que prefieren no mencionar el tema.

Por otra parte tengo la opinión que, tan grave como esto puede ser la actitud de un pastor que no quiere darse cuenta que llegó la hora de retirarse. Lamentablemente, también he visto estos casos, que al final, terminan complicando la inevitable transición a un nuevo pastor.

El problema de las transiciones conflictivas no es sólo el impacto que tienen en la vida de la iglesia en términos de su sanidad espiritual, sino que puede poner a la iglesia en una situación muy peligrosa de la cual será difícil recuperarse. Si la transición es conflictiva y además se extiende por mucho tiempo, la iglesia podría perder gran parte de su membresía y su apoyo económico. En situaciones extremas podría provocar un conflicto interno de tal magnitud que dividiría la iglesia.

La Biblia no da instrucciones específicas en el manejo de este tema; sin embargo en el Nuevo Testamento vemos un ejemplo de una transición efectuada sin problema alguno, cuando Juan el Bautista dio un paso atrás entregando el liderazgo al Señor Jesús que luego preparó a sus discípulos para que lo continuaran.

Lamentablemente pocas iglesias siguen este ejemplo y los resultados ya los conocemos, por eso debemos estar alertas acerca de lo importante que, es tener un plan con los pasos a seguir cuando llegue el momento. Mientras las iglesias sigan ignorando este delicado asunto o posponiendo la planificación de procedimientos para cuando ocurra dicha transición, un día podrían encontrarse con una gran y desagradable sorpresa en sus manos.

Afortunadamente, hay muchos casos que podemos documentar, donde las iglesias y sus líderes han tenido la sabiduría para tomar las decisiones adecuadas dentro de la voluntad de Dios y aunque quizás no siempre se planificó la transición, sus resultados fueron positivos. También muchos pastores que han tenido la visión para preparar a su sucesor, lo han integrado a la iglesia antes de la partida definitiva, logrando así una transición transparente, sin baches y con el apoyo de la mayoría de la congregación.

En la versión digital del diario Dallas News publicado el 22 de Octubre del 2005, aparece un escrito sobre este tema y una lista de recomendaciones para las iglesias que son enumeradas en el párrafo que sigue:

1. Elabore un plan antes que lo necesite. No espere a que las circunstancias le obliguen a hacerlo.

2. Si el pastor de turno se encuentra en el tiempo de retirarse, y mental o físicamente no puede desempeñar su cargo con efectividad, entonces le corresponde al cuerpo de diáconos, ancianos o líderes de la iglesia enfrentar la situación. Negar lo que es evidente empeora la situación y no la soluciona.

3. Durante la transición el pastor que sale debe públicamente trabajar con su sucesor, demostrándole así a la congregación, su confianza en el que le ha de reemplazar.

4. Durante este tiempo, no se deben hacer grande decisiones que impacten el futuro de la iglesia. No es justo que el nuevo pastor tenga que asumir y vivir con las decisiones que fueron tomadas por la iglesia y su pastor durante los últimos días de su pastorado.

5. Una vez que el nuevo pastor tome posesión de su cargo, el pastor anterior debe apartarse a un lado, mantenerse disponible para ser consultado cuando se lo pidan y no inmiscuirse en lo que ya no le corresponde.

6. El nuevo pastor debe mostrar públicamente un alto grado de respeto por el pastor a quien reemplaza y que debe ser extendido también a su familia.

7. No espere que el nuevo pastor sea igual y haga las cosas de la misma forma al anterior. Cada líder es diferente y los cambios pueden ser saludables.

8. Todos los involucrados deben tener presente que la sucesión pastoral no se trata de individuos o personalidades, es un asunto de la permanencia de la iglesia.

Si existen las herramientas ¿por qué no usarlas?

¿No te gustó el sermón del domingo? No hay problema, selecciona el tema, y download (descarga) un archivo MP3 de tu predicador favorito a tu IPod o MP3 player.

¿No te sientes cómodo llevando por todos lados una Biblia grande con cubierta de cuero, índice y concordancia? No te preocupes, puedes download (descargar) la Biblia de Olive Tree Bible Software a tu PDA (Personal Digital Assistant) y buscar versículos, nombres, frases o capítulos completos de la Palabra de Dios.

¿No tienes tiempo para leer la Biblia? Tampoco hay problema, por $5.99 al mes FaithMobile te envía “el versículo del día” directamente a tu teléfono celular.

¿No puedes ir a tu iglesia el domingo? No te preocupes, puedes conectarte por medio del website de tu iglesia y ver la transmisión del servicio completo a la hora de costumbre, sin siquiera salir de tu casa. Otra cosa, si aún no conoces al Señor como tu Salvador, no temas, sólo oprime el botón que dice “Acepto” y recibirás un correo electrónico (e-mai)l con instrucciones que te ayudará en los primeros paso de tu caminar con Cristo.

¿Fantasía o realidad? Si usted cree que esta es la iglesia del futuro, se equivoca, es la realidad en muchas iglesias que han adoptado la tecnología para hacer el puente con la cultura de hoy, ministrando a los creyentes y alcanzando a los que no creen o no asisten a una iglesia (antiguamente le llamábamos “perdidos” pero eso ya no es políticamente correcto). El artículo que salió ayer en el periódico digital de Los Ángeles Times, cubre ampliamente este tema y señala algunas de las bondades y peligros de los avances tecnológicos así como su aplicación en las iglesias.

La pregunta es ¿hasta qué punto la tecnología beneficia a la iglesia y cuál es el peligro de estos avances referente a la relación de los creyentes con Dios?

Aunque hay muchos líderes que piensan que la tecnología juega un papel crítico en el futuro de la iglesia del siglo 21, como el pastor Mark Beeson de Granger Community Church y Mark Batterson, pastor del National Community Church en Washington D.C., hay otros preocupados de que esta eficiencia tecnológica convierta la espiritualidad en algo superficial o en elementos de un menú que se pueden escoger según la necesidad de cada creyente. Sobre este asunto, el teólogo Phillip Kenneson dice que cuando se mide el éxito de una iglesia por el número de veces que el sermón fue descargado (downloaded) del website, quiere decir que el cristianismo se ha convertido en un producto de consumo más.

El peligro de todo esto, según el Sr. Kenneson sería considerarnos cristianos porque “consumimos productos cristianos”, sin tomar en cuenta cosas fundamentales de la fe, como el orar por nuestros enemigos, visitar los enfermos, ayudar a los necesitados. ¿Dónde quedarían estas cosas si nuestra fe se limitara a conectarnos en línea, bajar un sermón semanalmente y recibir un versículo bíblico a través del teléfono celular?

La tecnología, al igual que el teléfono y la televisión, de por sí no son malos. Lo que es malo es el uso inapropiado de estas herramientas para cosas que no agradan a Dios.

A través del tiempo la iglesia ha usado los recursos a su alcance para la extensión del Evangelio. Pablo usó cartas (correo directo) que viajaron por carreteras hechas por los romanos para subyugar a los pueblos, hizo viajes en embarcaciones, como también en todos los medios de transportes de aquella época. En la era actual el teléfono, la radio y la televisión son elementos fundamentales para muchos ministerios y por medio del internet podemos alcanzar al mundo desde la comodidad de nuestros hogares.

Yo creo que hay que poner las cosas en perspectiva y ver la tecnología como una herramienta que nos permiten difundir el evangelio eficientemente; no obstante, no podemos perder de vista la realidad que aunque la tecnología facilita la vida cristiana, no la sustituye; por el contrario, si el manejo del tiempo y los recursos a nuestra disposición son más eficientes, entonces también podremos hacer mucho más en función de los afligidos, los débiles, los enfermos y los necesitados. La vida cristiana es una experiencia que se vive día a día por la relación que tenemos con otras personas, las cuales se encuentran a nuestro alrededor, no sentados frente a una pantalla navegando por el internet.

Temas relacionados:

Iglesia sin tecnologia

¿Cuan importante es la tecnologia para tu iglesia?

El impacto de los weblogs en la iglesia

Atrayendo a las personas por medio de un mejor “servicio al cliente”

Mientras más leo sobre temas relacionados con los métodos de crecimiento para las iglesias, me convenzo más que, desde el punto de vista estratégico, todo gira en torno al concepto del servicio al cliente, porque las iglesias al igual que los negocios tienen un mismo objetivo: ganar clientes. Antes que saquen los clavos y el martillo para crucificarme por hereje y anticristiano, quiero que sepan que no veo a la iglesia como un negocio, aunque creo firmemente que se debe manejar como tal; también pienso que debemos implementar lo mejor de la tecnología, así como lo mejor de las herramientas y procedimientos empresariales para su mejor funcionamiento y rendimiento. En lo personal, somos llamados a ser buenos mayordomos de todo de lo que Dios nos proporciona y en las iglesias las exigencias deben ser aún más altas.

La mentalidad del cliente moderno. Por lo menos aquí en USA, los días en que usted regalaba un tratado como una invitación para asistir a la iglesia, es del pasado. La mentalidad de la gente ha cambiado y los potenciales visitantes (clientes) son constantemente bombardeados por campañas publicitarias, que al igual que nosotros, inundan nuestros buzones de correo convencional o electrónico con ofertas que van desde planes para reducir de peso, hasta planes financieros para obtener una hipoteca. Lamentablemente para estas personas, un tratado es un papel más en el buzón, un fastidio que les quita el tiempo de otras cosas más importantes. A todo esto le podemos agregar los canales de televisión, cable y satélite que nos transmiten comerciales, diseñados con el objetivo específico de llevarnos a los comercios para gastar el dinero que no tenemos, y en cosas que realmente no necesitamos. Estoy convencido que estamos viviendo en una era donde hay más información disponible que, tiempo para asimilarla, lo cual nos lleva a un proceso donde se excluye todo lo que no queremos oír, ver o recibir para dar espacio a aquello que nos entretiene, nos estimula o nos da placer.

Si no escuchan como van a creer. Aunque la Palabra es fuente de poder para cambiar vidas, si no tenemos la audiencia y la atención, aunque sea momentánea, la Palabra de Dios no tiene ningún efecto; de ahí la importancia de testificar por medio del ejemplo, viviendo la vida cristiana cada día en nuestros hogares, los centros de empleo y la comunidad. Pero esto aún no reponde la pregunta de cómo atraer o cómo llegarnos a futuros nuevos creyentes de una forma masiva.

Como lo hacíamos. Antiguamente se celebraban campañas de evangelismo una o dos veces al año con el propósito de ganar almas para Cristo. Aunque este fue el método siempre usado en las iglesias de mi juventud, nunca me gustó la idea, pues se convertía en un ejercicio donde la iglesia se movilizaba por un período de tiempo y después volvía a su rutina diaria. Durante el resto del tiempo los miembros de la iglesia se retiraban, como los osos en invierno, a sus cavernas hasta la primavera (la próxima campaña). No quedan muchos. Salvo en el caso de grandes evangelistas como Billy Graham, que está al final de su carrera, y unos pocos más, cada día se utilizan menos las campañas de evangelismo como herramienta de alcance en las iglesias. En la mía, por ejemplo, nunca se ha celebrado una de estas campañas en los once años en que he sido miembro; sin embargo, la iglesia da frutos y cumple su misión cada semana, por medio de la predicación y la visitación evangelística.

Como lo haremos. Entonces, ¿qué están haciendo las iglesias para atraer a la gente y ministrarles cada semana? La competencia por el creyente (cliente) es feroz, pero es interesante que no sean otras iglesias las que compiten por captar la atención de los futuros creyentes y miembros. Nuestra verdadera competencia está en los centros comerciales (malls), los cines, las playas, los centros de recreación, los gimnasios, el fútbol, los casinos, los juegos de vídeo, las ventas especiales y el mundo del entretenimiento en general; pero lo peor es que, la publicidad de todas estas cosas está apoyada por presupuestos multimillonarios, incluyendo todos los medios de comunicación y vehículos de mercadotecnia que estimulan nuestro ego y opacan el entendimiento.

El presidente de una de las empresas para la cual trabajé, siempre decía que el único propósito por cual la empresa existía era para “crear clientes” Nosotros no podemos “crear creyentes” pues la conversión es asunto del Espíritu Santo que toca el corazón y lo lleva al arrepentimiento; no obstante, podemos crear las condiciones para que las personas tengan la oportunidad de escuchar el mensaje de salvación. Ahí está la clave del éxito, desde el punto de vista humano, y digo esto pues sin la ayuda de Dios y el poder del Espíritu Santo ningún programa o estrategia, por buena que sea, dará resultado.
Siempre digo que el tema no es que la gente llegue, sino lo que le vamos a presentar cuando comience el servicio. ¿Cuál será la primera impresión? ¿Se conectará con nosotros o se sentirá totalmente desubicada como en tierra extraña donde se habla un lenguaje foráneo? ¿Dónde estará la mente cuando comience la predicación? ¿Estará deseosa de escuchar el mensaje o estará contando los minutos que quedan para salir y quizás no regresar nunca más?

Por eso no solamente es necesario ofrecer un programa diferente, pero también un mejor “servicio al cliente” Cómo “abrazamos” al visitante y lo hacemos sentir realmente bienvenido, cómo hacemos aquellas pequeñas cosas que hacen la diferencia y que transmiten al “cliente” el amor de Cristo expresado a través de la congregación.

Aunque pienso ampliar en este tema más adelante (¿Cómo nos ven los visitantes?), mientras tanto le invito a leer estos artículos que también tienen relación con este asunto:

9 sugerencias para que su iglesia sea mas atractiva

Para gustos se han hecho colores

¡Cambie el programa pastor!

Si usted ya sabe de memoria el orden del culto, esto quiere decir que es hora de cambiar el programa.

Espero no ofender a nadie, pues esa no es mi intención, pero casi todas las iglesias caen en un patrón que bordea entre el aburrimiento y la monotonía. Me estoy refiriendo a los programas dominicales de la mayoría de las iglesias, las cuales no se percatan que la rutina es la principal causa por lo que la gente se desconecta mentalmente y divaga; consecuentemente regresa a los asuntos que originalmente quería dejar atrás cuando llegó a la iglesia.

Salvo en días especiales como la Navidad o la Semana Santa, usualmente el programa es una simple repetición de un ejercicio, donde semanalmente se cambia la cita bíblica, los cantos y a veces un anuncio especial. Los boletines, o las hojitas con el orden del culto, se vuelven plantillas o formatos donde el pastor o la persona que lo elabora, sustituye lo que ocurrió el domingo pasado, por la información del domingo próximo.

Este proceso elimina cualquier posibilidad de ejercer la creatividad y a su vez agregar elementos que harían al programa más atractivo. La realidad es que los eventos que forman el programa son los que alimentan el tradicionalismo expresado en el orden del culto. Veamos el ejemplo de una iglesia típica donde por más de diez años se ha mantenido con el mismo formato. Comienza con 3 alabanzas contemporáneas una detrás de la otra, da la bienvenida, ora, canta un himno tradicional seguido por la ofrenda, canta el coro, el solista y finalmente el sermón; domingo tras domingo. Usted dirá ¿qué tiene eso de malo? Yo le contestaría lo siguiente:

Mata la expectativa y la anticipación. Esta es la razón por lo que muchos llegan tarde. Saben que los primeros 15 minutos del servicio están dedicados a cantar 3 canciones y para muchas personas esto no es importante por lo que prefieren estar presentes solamente durante el sermón.

Nunca uno se siente como que “perdió” algo por llegar tarde. Si en cambio, ocasionalmente se hiciera algo diferente al principio del servicio, y la gente comentara el asunto, el que llegó tarde sentiría que perdió algo importante del programa.

Además, ¿en que parte de la Biblia está el orden del culto? ¿Quién dijo que es necesario que el coro cante todos los domingos a la misma hora y con la misma toga? ¿Por qué es necesario que cante un solista en cada programa? He llegado a la conclusión de que las iglesias han mantenido este formato en parte por tradición y con el perdón de los aludidos, por vagancia. Digo esto, pues entiendo perfectamente que es más simple cambiar el número de un himno o la cita bíblica que preparar un programa diferente, eso requiere tiempo, planificación y trabajo.

Ed Young pastor de la iglesia Fellowship, dice que los asistentes nunca saben que esperar cuando viene a su iglesia. Cada domingo un programa diferente es presentado, el cual fue planificado con semanas de anticipación. El enfoque de esta iglesia es “hacia fuera” y se refleja en los programas presentados cada domingo para beneficio de la gente que no acostumbra a ir a una iglesia.

Tener un programa diferente cada domingo requiere dedicación y disciplina. No es fácil, pero tampoco necesita ser una gran producción. Se trata de variar el programa, alterar el orden del culto, sorprender a la congregación y elevando al espíritu que ahora estará despierto, atento, listo para la alabanza, la Palabra y la adoración.

© 2014 Joel Calleiro

Theme by Anders NorenUp ↑