Cristiano, sin apellidos

Desde Santo Domingo, Rafael Pérez escribe en su blog titulado Jesus.com, el cual me agrada mucho . Con un contenido variado, el blog de Rafael ha sido de bendición para mí desde que lo comencé a leer en las últimas semanas. Este articulo, “Cristiano, si apellidos” me hizo sonreír, pero estimo que el mismo también encierra mucha verdad. ¡Disfrútelo!

Me he visto varias veces haciendo malabares para explicarles a mis amigos cual es mi religión. Cuando alguien es cuestionado sobre el nombre de su fe se espera de él una respuesta concluyente, preferiblemente en una sola palabra: evangélico, católico, mormón o adventista. Casi nadie acepta genéricos, o términos simples, como cristiano.

Los cristianos arrastramos la manía de apellidar nuestra fe. No nos basta con declararnos seguidores de Jesús, al parecer necesitamos colocar otra palabra al lado, o de plano dejar de mencionar al Cristo para decantarnos por otros calificativos más específicos: pentecostal, metodista, asambleísta o luterano. En ocasiones el asunto crece, no nos basta un apellido, queremos que nuestra fe tenga padre y madre, por lo que le ponemos dos.—¿Cual es tu religión?—Cristiano evangélico (cuando decimos evangélico nos separamos de los católicos) pentecostal (con el pentecostal hacemos tienda aparte con los bautistas).

En los años que llevo siendo parte de la iglesia me he visto forzado a cambiar mi apellido tres veces, por lo que últimamente decidí solo llevar el nombre de pila —cristiano— sin ningún tipo de apellidos. Conocía Jesús en una congregación de las que no tienen apellidos de renombre, se llamaba «Templo Evangélico de la 19 de Marzo», en Azua. No era fácil o atractivo decir: soy Cristiano Evangélico Templario, por lo que solo me puse el primer apellido, y fui Cristiano (nombre) Evangélico (apellido). Ya luego, vine de Azua a Santo Domingo y empecé a congregarme con los hermanos Menonitas, aquí los apellidos empezaban a llover. Ya no era solo Cristiano Evangélico, ahora fui un Cristiano (nombre) Evangélico (primer apellido) Menonita (segundo apellido).

El último gran apellido que llevé al lado del nombre de mi fe fue Pentecostal, pero este terminé dejando de usarlo hace unos meses. Por muchos años critiqué el movimiento pentecostal, me burlaba de mis primos pentecostales por lo ruidosa que era su iglesia y las cosas extrañas que ahí pasaban. Pero como casi siempre ocurre, lo que me temía me llegó, terminé congregándome con ellos. Aquí el nombre de mi fe llegó a tener un apellido largo y complejo, pues a estos no les era suficiente con aquello de Cristiano Evangélico Pentecostal, eran parte del «Concilio Nacional de las Asambleas de Dios» y también querían dejar esto bien claro por medio de su nombre. Ahora era Cristiano Evangélico Pentecostal, y de ñapa, Asambleísta.

Me siento cristiano, creo tanto en los dones del Espíritu Santo como los Pentecostales, tanto en el bautismo como los Bautistas y también visito un templo semana tras semanas, como lo hacía en mi primera iglesia —con relación al templo es otra historia, pueden leerla—. Amo mis hermanos de la iglesia «Asambleas de Dios de Lucerna», en Santo Domingo, tanto como a los del «Templo Evangélico de la 19 de Marzo», en Azua, o a los de la «Iglesia Menonita el Redil».

Lamentablemente, no me siento Pentecostal; como tampoco me sentí Menonita (o seguidor de Menno Simons) y mucho meno Templario. Pienso que llamarme Pentecostal sería igual a llamarme apocalíptico o nuevotestamentario, por eso prefiero solo el nombre de pila: Cristiano. Sería mucho más fácil sentirnos, llamarnos y sabernos seguidores de Jesús, el Cristo, si dejáramos de complicar la fe por medio de apellidos raros.

2 Responses to “Cristiano, sin apellidos”

  1. Víctor Manuel Ramos Says:

    Me encantó este escrito tuyo sobre los apellidos del cristianismo. Es realmnente interesante como estas ramas se desprenden del mismo tronco, pero no encuentran su raiz común. Tal vez te interese leer algunos de mis escritos sobre la fe y las iglesias en mi blog.

  2. Joel Calleiro Says:

    Víctor Manuel,
    Gracias por tu comentario, pero debo aclarar que el artículo, como digo al comienzo de esa entrada, es de Rafael Pérez, un compatriota tuyo que escribe desde Santo Domingo en su blog jesus.com.do.
    Me encanta el estilo con que escribe Rafael y leo su blog con regularidad. Lo que pasa es que, al igual que a ti, me gustó mucho ese escrito y decidí publicarlo, dandole el crédito a Rafael, por supuesto.

    Vi brevemente tu blog y me pareció muy bueno. Tengo un comentario que hacerte sobre los bautistas y lo haré en la mañana, pues el sueño me vence.

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