Usualmente estos términos se refieren a las herramientas que las empresas usan para llevar a cabo una estrategia de crecimiento dentro de sus planes y sus objetivos.
Hoy día vemos con cierto asombro como los mismos términos también se han convertido en un una metodología de crecimiento o estrategia para la sobrevivencia de algunas iglesias evangélicas.
Primeramente, los llamados “mergers” o fusiones, han venido a ser una verdadera estrategia para el crecimiento de algunas iglesias; ya sea por diseño o por necesidad, este método tiene como base fundamental la idea de crear una iglesia con múltiples congregaciones (multi-sitios) que usualmente se ubican en diferentes sectores metropolitanos de una urbe norteamericana.
Hay otro aspecto que lleva a las iglesias a considerarlo como la única opción para asegurar su sobrevivencia y este fenómeno lo estamos viendo aun dentro del modelo de las llamadas iglesias de multi-sitios o multicongregaciones. Lo que ocurre general es que una iglesia fuerte y en pleno crecimiento, se asocia a otra más débil, la cual se encuentra luchando por sobrevivir y tal proceso se puede repetir tantas veces como sea factible, hasta que la iglesia adquiera la dimensión deseada.
Podemos señalar el caso específico de Granger Community Church en Carolina del Norte, USA que ha hecho de esto una verdadera ciencia, estableciendo ayuda, consultoría y seminarios de cómo crear iglesias con múltiples congregaciones en una misma ciudad. El concepto, aunque no es nuevo, ocurre originalmente por alguna limitación física que obstaculiza el crecimiento de una iglesia, como la falta de espacio, el estacionamiento o cualquier otro elemento limitante.
Independientemente de cual sea la motivación para adaptar este plan, el objetivo principal casi siempre es el mismo; crecer y mejorar el radio de alcance para efectuar un ministerio más efectivo. El concepto de iglesia con multi-sitios también puede ser un método para crecer en número, sin tener que ampliar las estructuras existentes. La idea se basa en crecer el número de congregaciones que, a su vez serán limitadas por el espacio que las mismas ocupen; el resultado es que cada congregación podría tener un tamaño manejable, aun cuando el crecimiento total de la iglesia alcance grandes proporciones.
Para ilustrar mejor este punto veamos el caso de The Chapel, en Grayslake, Ill.que comenzó hace solo 12 años con 20 personas en un galpón y hoy reúnen más de 4,000 personas cada domingo; lo interesante es que The Chapel sigue creciendo a pesar de que la capacidad del templo es de 1,000 personas solamente; pero en vez de fabricar o hacer adiciones, se han fusionado a otras congregaciones, en otras localidades de la ciudad haciendo crecer su membresía y su asistencia sin grandes inversiones.
También el objetivo puede ir más allá de simplemente hacer crecer y consolidar la iglesia local en un aspecto financiero, en ocasiones se trata de lo que comúnmente se llama “servicio al cliente”. Este concepto se basa en proveer ciertas comodidades o atenciones, para hacer la iglesia más accesible a los miembros de la comunidad. Por ejemplo, el tiempo, la distancia y la gasolina son elementos que la gente toma en consideración cuando va a cualquier lugar, inclusive a la iglesia y particularmente, si se hace con frecuencia, después de todo, quién quiere un domingo en la mañana manejar 45 minutos para visitar una iglesia, para después llegar y tener dificultades encontrando estacionamiento. La realidad es que debemos aceptar la necesidad existente de proveer servicios adecuados para poder competir con un mundo que está lleno de atracciones, entretenimientos y facilidades que atraen a las personas. Nuestra competencia no son otras iglesias, la competencia es el campo de golf, el mall (centros comerciales), el cine, el juego de football, la televisión, las ventas especiales, las ferias, los conciertos, los paseos, la playa, etc. La motivación para este esquema de crecimiento puede variar, pero el objetivo siempre será atraer a personas nuevas y el crecimiento de nuestra iglesia.
Desde otro punto de vista, muchos pastores de congregaciones pequeñas que realmente aman su llamado, el contacto personal, el ministrar y en general funcionar como un pastor, se sienten abrumados por el peso de las responsabilidades administrativas y la falta de recursos que una iglesia pequeña enfrenta. El llegar a ser un pastor de una de las localidades de una iglesia con multi-sitios, con el apoyo de toda una estructura administrativa y el personal dedicado para este propósito, es como quitarse un peso de encima, un alivio que les permite concentrarse en aquello que disfrutan más: El ser un pastor.
La verdad es que no he hecho un estudio a fondo de esta tendencia popular en las iglesias de Norteamérica, mis deducciones se basan en artículos y comentarios que he leído al respecto en los últimos meses; sin embargo, no hay que hacer un ejercicio científico para probar que esto es una realidad. Sin ir muy lejos, aquí en la ciudad de Miami conozco de algunos casos de fusiones que se llevaron a cabo por diferentes situaciones, como el caso del Templo Bíblico y Gladeview Baptist Church, en aquel entonces el Templo Bíblico era una iglesia estable de aproximadamente 200 miembros que por largo tiempo buscaba una ubicación más amplia y estratégica para continuar su misión y su crecimiento en la comunidad, por otra parte, Gladeview Baptist Church estaba en decadencia con menos de 20 miembros pero tenía lo que le faltaba al Templo Bíblico, una localidad con excelentes facilidades que incluía una escuela primaria. También podemos citar el Caso de Coral Park Baptist que absorbió a La Iglesia Bautista Emaús en Kendall y así consiguió establecer una congregación en esa localidad. Un caso más reciente es el de Restauración en Cristo, una congregación hispana que se unió con Bird Road Community Church, una iglesia anglo que buscaba un ministerio hispano. Estoy seguro que hay muchos otros casos que desconozco pero en cada uno de los mencionados, el resultado ha sido positivo.
Debo mencionar que en los Estados Unidos 3,500 iglesias cierran su puerta anualmente, 80% no están mostrando crecimiento alguno y los domingos el promedio de asistencia ha caído a un promedio por debajo de las 80 personas. Estos números son extremadamente preocupantes por lo que espero que las iglesias que han tenido éxito, aprendiendo a expandir sus territorios y alcanzar la comunidad lo puedan continuar haciendo. A pesar de que algunos expertos aseguran que el futuro de la iglesia se encuentra en este modelo, no creo que esta estrategia de crecimiento sea buena en todas las congregaciones, ni en todos los casos, pero sí es algo para considerar, especialmente cuando peligra la supervivencia de su iglesia.
Me gustaría saber mucho su opinión sobre este tema.








16. septiembre 2007 en 6:46 am
Estimado hermano, bendiciones en el Señor.
Muy interesante su web. Las estadisticas que dio en el ultimo parrafo de su articulo son alarmantes. Pienso que hay una crisis eclesiastica general en estos momentos debido a varios factores:
1ro. crisis en la practica del amor GENUINO que debe ser caracteristica principal en el pueblo de Dios.
2do. Preocupados por el numero, las iglesias se estan llenando de gente inconversa participando en los asuntos de la iglesia sin tener una vida regenerada. Se les hace ver que ya son parte de la iglesia, se les bautiza y todo, pero son personas inconversas todavia. Crecimiento a toda costa. Los problemas que esto trae a la iglesia son innumerables.
3ro. Personas haciendo cosas sin tener el llamado y la capacidad para hacerlo. He visto hermanos con muy buena fe pararse a cantar para el Señor y decir “yo no canto muy bien, pero lo hago para alabar al Señor” Creo que si no se hace muy bien mejor no se hace porque PARA EL SEÑOR SE LE DA LO MEJOR. Me pregunto: ¿por que insistir en hacer algo para lo cual no tienes la capacidad? Si no cantas bien, entonces busca otra cosa que puedas hacer bien. El Señor dio dones para que esos dones fueran puestos en funcion de su gloria. Si no tienes ese don especifico, entonces busca donde el Señor te ha capacitado y ponlo en funcion de El. Los cultos se hacen a veces “insoportables” por este punto en cuestion, y como es logico, un visitante que llega y ve un “show” de esos, no regresa. El Señor dio dones, capacidades a sus hijos, El sabe quien hace falta en cada lugar. Dios puede estar enviando hermanos capacitados a los lugares, pero tristemente los mismos hermanos los ahuyentan (amplio este tema en el punto siguiente)
4to. El Sindrome del Gato. Le explico: los gatos marcan su territorio. Esta visto que los gatos marcan su territorio con orina cuando sufren estres por un camibio en su rutina diaria, por la llegada de otro gato, o por ser obligados a compartir poco espacio con otros gatos.
El Señor es el que añade a la iglesia. Cuando un hermano llega a una iglesia movido y/o dirigido por el Señor, el recibimiento es estupendo, pero cuando ese hermano comienza a servir con los dones que Dios le ha dado empieza el Sindrome del Gato que puede llegar hasta el pastor. Lideres, maestros y hasta el pastor se sienten “amenazados” en sus territorios por ese (o los) hermano que llego a la iglesia. Si el hermano es musico, los musicos en vez de alegrarse que llegaron “refuerzos” pues comienzan una campaña para alejar al nuevo hermano del grupo de alabanza porque su territorio esta “amenazado”. Si el hermano es un buen maestro de la Palabra, pues entonces los otros maestros se sienten inseguros y comienzan una campaña de aislamiento y de “guerra fria” para alejar a aquel que le hace sombra. Y si el hermano predica bien, da buenos estudios biblicos, tiene gracia para tratar con los demas hermanos, se gana rapido el cariño de los hermanos, el pastor comienza a fruncir el entrecejo y a “enfriar” la relacion porque ve un “contrincante” que le puede robar a el seguir siendo el centro de la plataforma. No se por que, porque en realidad el centro de la plataforma de todas las iglesias debe ser el Señor y no el pastor.
Entonces, aunque digamos creer que el Señor es el que añade a la iglesia, en realidad somos selectivos en eso, y se recibe a hermanos que no sean una “amenaza” para los territorios de cada uno, y se aleja a hermanos que pueden ser una “competencia” en el ministerio.
Me llama mucho la atencion que David nunca lucho por el trono de Israel. Cada vez que se vio amenazado su trono (en mas de una ocasion y por su propia familia) David abandono el palacio y dejo que el “intruso” hiciera lo que quisiera. Ninguno de los usurpadores triunfo en sus objetivos y David murio siendo rey de Israel. Pero eso lo hizo porque el nunca busco el trono, el trono SE LO DIO DIOS, Y EL CREIA QUE SI DIOS SE LO HABIA DADO, DIOS ERA EL ENCARGADO DE DEFENDER EL TRONO Y HACER LO QUE QUISIERA CON EL. ¡bravo por David! Nunca David fue contagiado con el Sindrome del Gato.
Esta es mi opinion, y lo que veo hoy en la vida de la iglesia de Cristo.
Bendiciones en Cristo mi hermano y le felicito por su web.
FELIPE.